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EDITORIAL: PARA GANAR EN 2017 Y VOLVER EN 2019: Organizar la fuerza política

EDITORIAL

PARA GANAR EN 2017 Y VOLVER EN 2019

Organizar la fuerza política

Transcurrido un año de la asunción de Mauricio Macri al frente del Ejecutivo nacional, podríamos arriesgar un balance en unas pocas líneas: todo contra el pueblo. No hay indicador social o variable económica que se haya orientado en función de los intereses de las grandes mayorías. Para ser precisos, fue exactamente al revés. Para muestra basta un botón: según datos del propio INDEC, durante este año se produjeron 232.000 despidos en el sector formal (público y privado) lo que equivale a un promedio de 650 cesanteados por día. Una cifra similar o aún mayor impactó entre los trabajadores en negro, cuyo universo creció además significativamente.

“Eso es el neoliberalismo -afirmaba días atrás Cristina durante una maravillosa exposición en la Universidad Nacional de Lanús-, desorganizar la vida de la gente, quitarle derechos. ¿Y para qué? No es un problema de ‘mala gestión’. Atrás de eso se esconde el propósito de que si esto falla, en realidad fue porque no pudieron gestionar bien pero no porque las políticas sean criminales y genocidas. Y son criminales y genocidas en la medida que llevan a la gente a carecer de remedios, a carecer de acceso a tratamientos, a carecer de trabajo, a carecer de vivienda, a carecer de vida.”

El ciclo antipopular golpea en todos los órdenes de la vida nacional. La compañera Milagro Sala (presa política del gobierno) cumplirá en los próximos días un año detenida sin proceso ni condena; se ralentizaron en muchos casos y en otros se frenaron los juicios por delitos de lesa humanidad; se desmantelaron todos los resortes antimonopólicos conquistados durante la última década; es decir, se nos retrotrajo a los tiempos del tutelaje, a los marcos de una democracia restringida donde, si hay disposición real de lucha, te sueltan los perros judiciales y represivos para aplastar cualquier expresión de resistencia fuera de los límites y reivindicaciones permitidas, llámese emergencia social o como se llame.

En este contexto, Macri despuntó regionalmente al reconocer rápidamente al golpista Temer luego del escandaloso impeachment orquestado contra la compañera Dilma Roussef, lo que posibilitó ahora impulsar un golpe institucional en el MERCOSUR, al excluir a la República Bolivariana de Venezuela del bloque regional aduciendo incumplimientos en los requisitos democráticos. Un verdadero “hallazgo republicano”, este intento aislacionista que busca profundizar las maniobras desestabilizadoras contra el presidente Nicolás Maduro.

Lo cierto es que, un año después y con una mochila de estragos a cuestas, el gobierno esperaba mostrar un presente más promisorio de cara al 2017. Es angustiante la coyuntura económica y social, todavía buscan asimilar la sonora derrota política en Diputados luego de la aprobación del proyecto de Ganancias (en las sesiones extraordinarias que ellos mismos convocaron), y tienen que lidiar con su desvelo principal: Cristina.

El objetivo del enemigo era llegar a estas circunstancias con Cristina fuera de la política (presa y sin liderazgo), con un Frente para la Victoria roto y con un kirchnerismo extinto. Ninguno de estos tres propósitos pudieron concretar. Somos nosotros quienes tenemos la responsabilidad de preservar estos atributos y dar un salto cualitativo: construir y darle carnadura organizativa a la fuerza política frentista (bajo la conducción de Cristina) que nos permita constituir una nueva mayoría necesaria para vencer en 2017 y volver mejores en 2019.

Pero para hablar de esto, mejor volver a Cristina y sus recientes palabras en la UNLA, que citamos concientes de su extensión. Está haciendo docencia política y debemos aprovecharla. Dijo la compañera:

• “Todo proceso transformador requiere de liderazgos y direcciones políticas, pero esencialmente requiere de sociedades con alto grado de conciencia colectiva, y de capacidad de organización colectiva para salir adelante. Recuperar esa organización permitirá volver a constituir un Estado democrático.”

• “La organización popular va a requerir de organizaciones de distintos frentes donde se agrupen los sectores que son agredidos por las políticas del neoliberalismo, que son muchos, y que por allí están en compartimientos estancos y separados porque unos piensan de una manera y otros de otra respecto a lo partidario, a lo estrictamente político-partidario, pero no en cuanto a cuál debe ser el rol del Estado.”

• “Tenemos que tener la generosidad de saber que no somos nosotros los únicos, que no somos los exclusivos. Al contrario, tenemos que ampliar, tenemos que cambiar, tenemos también que sustituir. No solamente se sustituyen importaciones, también hay que sustituir dirigentes.”

• “Por eso es tarea de todos y cada uno de nosotros concebirnos no como el todo sino como una parte, pero al mismo tiempo saber que se nos torna imprescindible organizar, agrupar. Todo aquel que quiera dividir y separar está trabajando objetivamente en contra del pueblo. Todo aquel que quiera dividir, estigmatizar, separar, más allá de los discursos, más allá de las proclamas, lo que está favoreciendo objetivamente son las desventuras del pueblo.”

Lo dijo ella, está en nuestras manos.

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