VENEZUELA: Una batalla regional.

VENEZUELA: Una batalla regional.

VENEZUELA: Una batalla regional.

 A semanas de las elecciones para la nueva Asamblea Nacional Constituyente (ANC), el pueblo y el gobierno bolivariano siguen manteniendo la ofensiva. Mientras tanto, la derecha recrudece las guarimbas para forzar una invasión del imperialismo y sabotear la elección.

 El último 9 de julio, un total de 6120 candidatos iniciaron la campaña electoral para conformar la nueva Asamblea Nacional Constituyente (ANC). El pueblo venezolano comenzó a reunirse en foros y asambleas populares para debatir las candidaturas que serán elegidas en las elecciones del próximo 30 de julio. La nueva ANC buscará blindar la constitución bolivariana de 1999, incorporar derechos sociales adquiridos y garantizar la paz, poniéndole un freno a la derecha fascista que sigue generando violencia y buscando una intervención del imperialismo. “No tengan dudas de que solo a través de la Constituyente marcaremos un nuevo porvenir para Venezuela. Un amanecer de paz, progreso y desarrollo para nuestra Patria”, dijo la compañera Delcy Rodríguez, ex canciller y hoy candidata a la ANC.

 La derecha está jugando a todo o nada y continúa con sus actos criminales y terroristas. Quieren evitar la elección cueste lo que cueste. El 8 de julio, en una nueva guarimba, la oposición volvió a linchar a un hombre al que acusaron de ser chavista y asesinaron de un tiro en la cabeza a un joven militante del Frente Francisco Miranda, que intentó mover una barricada puesta por los guarimberos. Al mismo tiempo, ya sin tapujos y desbocado, el diputado de la oposición, Juan Requenses, pidió públicamente una invasión militar de Estados Unidos contra su propio país: “Para llegar a una intervención extranjera tenemos que pasar esta etapa de violencia ¿o no? Eso está claro. El objetivo pasa por agudizar la crisis y promover un escenario de ingobernabilidad”, admitió el diputado opositor. El lunes 10 de julio era asesinado a tiros el candidato a la ANC, José Luis Rivas Aranguren, en la ciudad de Maracay y siete efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) resultaron heridos de gravedad en un atentado con bomba en uno de los accesos a Altamira, al este de Caracas, durante una manifestación opositora. La derecha también sigue apostando a la guerra económica. En La Guaira, Estado Vargas, los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) encontraron alimentos acaparados por más de 70 días en barcos. Los CLAP denunciaron a Estados Unidos por el acaparamiento en puertos y el retraso de importaciones.

 Desde el gobierno buscan constantemente calmar los ánimos evitando cualquier tipo de confrontación innecesaria y resolver la crisis institucional de forma democrática, pero sin dejarse torcer el brazo. El 5 de julio, en un acto de gobierno, el presidente Nicolás Maduro decretó un aumento del salario mínimo de un 50% (el tercero en el año) y otro tanto para los bonos de alimentación. También propuso, una vez más, instalar una mesa de diálogo junto con la oposición y con cinco países de la CELAC como intermediarios. “Hago un llamado a instalar una mesa de diálogo nacional y a llegar a un acuerdo entre el gobierno, las fuerzas bolivarianas y las fuerzas contrarrevolucionarias”, planteó Maduro.

 En ese contexto, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), en un gesto para frenar la escalada de violencia de la derecha, le otorgó la prisión domiciliaria al criminal Leopoldo López, uno de los cabecillas más importantes de la oposición. A las pocas horas, desde su mansión en Caracas, López llamó a sus seguidores a continuar con la violencia para derrocar al gobierno bolivariano, mientras sus seguidores cacareaban “Si se puede”.

 Pese a este panorama, el pueblo y el gobierno bolivariano continúan a la ofensiva. Los llamados permanentes al dialogo dejan en evidencia a la oposición, que cada vez pierde más apoyo, incluso entre los sectores más moderados de la derecha. También se está viendo una grieta entre los liderazgos opositores, en especial entre el sector de Leopoldo López y el de Henrique Capriles. Por este motivo es que el imperialismo tuvo que encumbrar un nuevo liderazgo momentáneo para las filas opositoras: la ex chavista y traidora Luisa Ortega Díaz, actual Fiscal General de Venezuela. Sin embargo, ninguna de las jugadas del imperialismo y la reacción venezolana están siendo efectivas. Las encuestas muestran cómo la amplia mayoría del pueblo venezolano está en contra de la violencia y las guarimbas y a favor de la Asamblea Nacional Constituyente. La negativa de la derecha al dialogo solo generará un mayor rechazo entre las filas opositoras hacia sus liderazgos y un mayor apoyo a la participación en la nueva ANC.

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