VENEZUELA: La Revolución resiste

VENEZUELA: La Revolución resiste

VENEZUELA

La Revolución resiste

El gobierno de Estados Unidos redobla su accionar criminal contra la revolución bolivariana con nuevas sanciones financieras y amenazas de intervención militar. Mientras tanto, el pueblo venezolano combate la guerra económica y se prepara para las elecciones presidenciales del 22 de abril con Maduro como favorito.

A principios de febrero, el Secretario de Estado yanqui, Rex Tillerson, realizó una gira por varios países latinoamericanos con el objetivo de hilvanar una alianza contra la revolución bolivariana. En ese marco “invitó” al presidente Nicolás Maduro a abandonar el poder e hizo un llamado a los militares a que lo derroquen. “En la historia de Venezuela y los países de América del Sur, muchas veces los militares son agentes de cambio cuando las cosas están muy mal. Estoy seguro de que Maduro tiene algunos amigos en Cuba que le darán una linda casa en la playa”, dijo Tillerson con total impunidad. En ese contexto, el gobierno bolivariano desbarataba una célula terrorista, liderada por el ex policía Oscar Pérez, que se encontraba organizando un atentado con coche bomba contra la embajada de Cuba en Caracas. El gobierno norteamericano aplaude e impulsa este tipo de accionar golpista con el objetivo de sembrar el caos y provocar la caída del gobierno. Poco les importa estar promoviendo una violación flagrante del derecho internacional.

A esta arremetida imperialista se la sumaron varios países latinoamericanos gobernados por la derecha y agrupados en el denominado “Grupo de Lima”, cuyo actual cabecilla, el presidente peruano Pedro Pablo Kuczynski, dijo de forma vergonzosa y lacayuna, que América Latina “es como un perro simpático que está durmiendo en la alfombrita y no genera ningún problema. Pero el caso de Venezuela es un gran problema”. La arremetida de estos gobiernos títeres llegó a tal punto que el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, decidió militarizar la frontera con Venezuela y se sumó a la amenaza militar de Estados Unidos. Por otro lado, el gobierno de Perú está buscando aislar a Venezuela evitando que Maduro concurra a la VIII Cumbre de las Américas, a realizarse a mediados de abril. “Ni el Grupo de Lima ni los Estados Unidos tienen autoridad moral ni legal para acusar a Venezuela de nada, mucho menos para sancionarla, bloquearla y amenazarla”, manifestó Delcy Rodríguez, presidenta de la Asamblea Nacional Constituyente venezolana.

El extremo nerviosismo del imperialismo y sus lacayos se debe a que el favorito para ganar las próximas elecciones presidenciales del 22 de abril es el actual presidente Nicolás Maduro. Según la encuestadora ICS el 56,3% de los venezolanos votaría por el actual mandatario.

En el frente interno Venezuela continúa enfrentando la guerra económica provocada por el bloqueo financiero externo, el acaparamiento especulativo de productos y el todavía bajo precio del petróleo. A pesar de esta situación, los venezolanos están ampliamente cubiertos y protegidos por el Estado. El “Carnet de la Patria” otorga a todo ciudadano un complemento salarial que le permite adquirir productos subsidiados, en especial alimentos, en las tiendas públicas de comercialización. También las Misiones y Grandes Misiones Socialistas siguen funcionando y potenciándose: por ejemplo, la Gran Misión Vivienda Venezuela está cerca de cumplir la meta de dos millones de viviendas entregadas al pueblo y un millón de tierras urbanas y periurbanas a personas que ya poseen una vivienda.

En Venezuela hay escasez de ciertos productos y problemas de abastecimiento, pero no hay niños con hambre como en Colombia, México o la mayoría de los países neoliberales del continente. Cuando los medios monopólicos hablan del hambre y las penurias que sufren a diario los venezolanos están mintiendo. Lo mismo sucede con el supuesto “éxodo” poblacional del que se suele hablar. Si bien es cierto que la emigración creció durante los años de la guerra económica, los números que utilizan los opinólogos antichavistas sólo buscan incrementar la presión internacional sobre la Revolución.

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