El 9 de mayo, Cristina Kirchner presentó su libro Sinceramente en la Sala Borges, la más grande de la Feria del Libro, ante una multitud reunida dentro y fuera del predio de La Rural.

Desde temprano comenzó a llegar la muchedumbre que ansiosa y festiva copó las gradas del campo de exhibición del predio de Palermo, no para ver pasar las vaquitas ajenas sino para acompañar y escuchar a la Presidenta Coraje en la pantalla gigante ubicada para tal fin. Lo mismo sucedió en las calles de las inmediaciones donde miles se agolparon, paraguas contra paraguas y bien juntitos para hacerle frente a la tormenta. La lluvia y el frío no pueden con el fervor y el amor del pueblo y en la Rural nadie se movía.

En la sala se encontraba gran parte del arco político opositor, periodistas y empresarios de medios. En las primeras filas Madres y Abuelas. Al lado de Cristina se sentaron la presidenta de la Fundación El Libro y el director para Argentina de Penguin Random House. La presidenta de la Fundación de El Libro apuntó a Sinceramente como un “verdadero suceso editorial” que contrasta con la difícil situación que atraviesa el sector. El director de la editorial habló de un fenómeno sin precedentes. Los primeros 20.000 ejemplares agotados en la primera hora de difusión, antes de salir a la calle. Los primeros 60.000, en un sólo día y a 10 o 12 días del lanzamiento, 300.000 ejemplares vendidos. Mencionó, de paso, que la tirada tiene a tope a la imprenta, alegre al imprentero y es “muy bienvenida por los libreros en un momento difícil para la industria”. Pero no habló solo de ventas, también señaló que desde hacía 15 días el país no paraba de hablar de un libro. Todo esto hacía de Sinceramente un libro sobre el que es difícil encontrar antecedentes.

Cristina es así, te reactiva toda una rama económica con solo escribir un libro y te disputa el sentido con un objeto que parecía tener fecha de vencimiento, desde que la primera computadora pisó el ciberespacio. Durante la media hora que se tomó para presentar Sinceramente, el centro estuvo en lo que llamó “un contrato social de ciudadanía responsable” para transformar la Argentina. Este contrato consiste en un conjunto de “metas cuantificables y verificables” y está centrado en la generación de trabajo, en el fortalecimiento del mercado interno y en el desarrollo industrial. En ese marco es que inscribió su idea de un nuevo contrato social: “Es necesario que todos pongamos el esfuerzo para generar trabajo genuino, por ejemplo. Obviamente primero el esfuerzo del Estado en generar las políticas y segundo de los empresarios también para generar ese empleo con la convicción de que no hay posibilidad en este mundo tan difícil que hoy tenemos, de generar crecimiento económico sin mercado interno fuerte”.

Desde estas coordenadas, introdujo la figura de José Ber Gelbard como representante de la burguesía nacional y Ministro de Economía de Cámpora y Perón: “Sin que nadie se ofenda, el último gran dirigente empresario que tuvo el país creo que fue Gelbard. Nos hacen falta empresarios de esta magnitud. Nos hacen falta dirigentes que piensen a la empresa como parte del proyecto del desarrollo del país”. Se refirió entonces al pacto firmado en 1973 entre empresarios y sindicalistas, pacto que fue boicoteado. Más allá de los ejemplos históricos concretos, los objetivos estuvieron marcados con una referencia a la realidad actual de los Estados Unidos. “Me acuerdo cuando impulsábamos el consumo y el mercado interno y nos decían que no teníamos que recalentar la economía. Miren lo que está pasando en Estados Unidos: la economía vuela, tienen el índice de desempleo más bajo desde hace cincuenta años. Teóricamente debería la Reserva Federal subir la tasa de interés para precisamente que la economía baje. No. Algunos se dieron cuenta que tenían que volver a generar trabajo industrial adentro del país para volver a generar riquezas. Sería bueno que aquellos que viajan tanto para allá y escuchan tanto las cosas que le dicen allá, imiten lo que hacen allá.”

La presentación de Sinceramente constituyó un hecho político con todas las letras. En su exposición, lo presentó como un instrumento para discutir a partir de la experiencia. Un legado para los y las más jóvenes. Cristina les habló a todas y todos: al sector industrial tan golpeado por las políticas de Cambiemos, así como a la totalidad del peronismo. También a los sectores populares y trabajadores. Les habló a los presentes, a los ausentes, a nosotros y a los demás.

TEXTUALES CFK

«Por eso digo que es necesario un contrato social de los argentinos y las argentinas. Yo creo que si tuviera que ponerle un título le pondría ‘un contrato social de ciudadanía responsable’, porque cuando uno dice un contrato social de ciudadanía responsable involucra a todos. Desde el empresario, ciudadano en su ámbito y en su actividad y con su responsabilidad, por un dirigente sindical, por un dirigente intelectual, por un ciudadano que trabaja de operario. Obviamente no hay mayor compromiso primero que el del Estado de generar las políticas, y segundo de los empresarios también para generar ese empleo con la convicción de que no hay posibilidades en este mundo tan difícil que hoy tenemos, de generar crecimiento económico sin mercado interno fuerte”.

«Sin que nadie se ofenda, el último gran dirigente empresario que tuvo el país creo que fue Gelbard. Nos hacen falta empresarios de esta magnitud. Nos hacen falta dirigentes que piensen a la empresa como parte del proyecto del desarrollo del país”.

«El libro lejos de plantear enfrentamientos o peleas, creo que es una interpelación, pero una interpelación a todos. Una interpelación a las dirigencias, no solamente políticas, sino sociales, sindicales, empresariales, culturales, intelectuales. Es también una interpelación a la sociedad. En alguna parte del libro, o en algunas partes del libro interpelo mucho. La verdad que después de todo lo que hemos vivido, de todo lo que hemos pasado, no creo en sociedades maravillosas y perfectas que den malos dirigentes ni viceversa. Yo creo que hay algo de reflejo arriba de lo que hay abajo y viceversa también. Con nuestros defectos, nuestras limitaciones, y entonces quise transmitirle fundamentalmente a los jóvenes, que es mi gran apuesta”.