BASTA MILEI

Vamos con Fuerza Patria

Atravesado por una coyuntura muy delicada, donde van macerándose varias crisis en simultáneo, Milei exterioriza una desconexión con la realidad en extremo preocupante. La paliza electoral en la provincia de Buenos Aires precipitó la descomposición de un gobierno hoy acorralado. La deriva puede ser ahora más peligrosa, en particular porque jugaron su suerte a la voluntad de los yanquis. Mientras, el presidente presentaba su agrupación musical en un estadio de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Ni los propios pudieron ocultar su perplejidad.

La confirmación de los vínculos de Espert con el narcolavado terminó por empujar al gobierno contra las cuerdas. Los paladines de la anticasta se despacharon con la estafa de Libra, el fentanilo contaminado, las coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad y ahora el culebrón de Fred Machado y sus aviones. Espert no sería el único dirigente de la LLA que solventó su aventura política con dinero del narcotráfico. La Corte Suprema se tomó tres años para expedirse sobre el pedido de extradición del “financista” a los Estados Unidos. Cristina no tuvo la misma suerte.

Sin embargo, el daño estructural para nuestro país se cocina en Washington. Hasta allí se mudaron varios miembros del equipo económico en busca de un salvavidas financiero que les permita llegar al 26 de octubre, literalmente. El drenaje de dólares del Banco Central y Tesoro para contener el tipo de cambio es insostenible. Ya se patinaron casi la totalidad de los 7000 millones de dólares que liquidaron las cerealeras en la estafa a dos puntas contra los productores agropecuarios y los ingresos fiscales, o sea, los argentinos. De parte de los yanquis, sólo mensajes de apoyo, palmaditas en la espalda y un tuit impreso. Los que sí entraron en plena vigencia son los condicionamientos políticos y económicos en desmedro de nuestra soberanía. La “ayuda”, swap o coso están sujetos al resultado electoral, no obstante las decisiones ya las toma Scott Bessent, secretario del Tesoro norteamericano.

Primero que se restablezcan de inmediato las retenciones al agro, luego del grito de los “farmers” por la cosecha que ya no podrán venderle a los chinos; la urgencia de avanzar con la venta de Nucleoeléctrica; desarmar el swap con la República Popular China; el decreto que habilita los ejercicios militares dispuestos por el Pentágono en nuestro territorio, en el momento en que el imperialismo eleva sus provocaciones contra la República Bolivariana de Venezuela; el alineamiento al Estado genocida de Israel, hoy más aislado que nunca en el concierto de las Naciones Unidas. Tal es el grado de genuflexión del mandatario argentino, que fue conminado a saludar a la presidente de Kosovo, estado que nuestro país no reconoce, y que además tiene tropas de ocupación en nuestras Islas Malvinas.

Los yanquis van a buscar sostener a su único aliado de peso en la región, poseedor de Vaca Muerta, tierras raras, litio y una gran reserva de agua dulce. Procuran fundamentalmente contener el avance de China Socialista, principal fuente de inversiones en todo el continente. El asunto es que, ni los yanquis ni Milei están interesados en atender a los problemas que derivan de una economía real en recesión, con una brutal caída de los ingresos de los asalariados. Aún con estabilidad cambiaria (que no logran restablecer) se quedaron sin piola. Pueden subir los bonos, bajar el riesgo país o mantener el dólar controlado, pero las grandes mayorías no llegan al día 15 del mes. Esto es lo que se expresó de forma categórica en la provincia de Buenos Aires el 7 de septiembre, además del reconocimiento a la gestión del gobernador Axel Kicillof.

En la calle y en el Parlamento, el gobierno enfrenta un espiral de sucesivas derrotas ¿Qué están dispuestos a entregar para hacerse de gobernabilidad y llegar (aunque sea en muletas) al final de su mandato? En los 90, y en particular en el periodo previo al estallido del 2001, evaluaron la posibilidad de pagar deuda con territorio. La rendición incondicional ante Trump puede incluir las mismas variantes.

El 26 de octubre se juegan cuestiones de fondo para nuestra Nación y nuestro pueblo. Tenemos que lograr que el descontento, la indignación y la bronca se canalicen en un voto masivo a Fuerza Patria, para que esta vez el rechazo al neoliberalismo se imponga nacionalmente. Este gobierno vendepatria tiene que retroceder y dejar de atacar a las mayorías, a los jubilados, a los humildes.