FUERA YANQUIS DE AMÉRICA LATINA
Coloniaje Nunca Más
Desde hace varios años venimos sosteniendo que el imperialismo norteamericano, en su fase neoliberal-fascista, iba a desconocer la existencia de los estados-nación en su carrera desbocada tendiente a sostener su hegemonía unipolar a nivel global. Parten de la necesidad de apropiarse de los recursos estratégicos (en particular en sus zonas de influencia) para aletargar artificialmente el declive objetivo del capitalismo contemporáneo. Ya no apelan a golpes duros, blandos o desestabilizaciones. Intervención directa. Observando este devenir histórico inevitable, es que el compañero Fidel acuñó en el inicio de este siglo el concepto Imperialismo o Humanidad.
La agresión militar de los yanquis contra la República Bolivariana de Venezuela durante la madrugada del pasado 3 de enero, que derivó en el secuestro del presidente constitucional Nicolás Maduro y la compañera Cilia Flores, constituye una confirmación descarnada de lo afirmado al principio de este editorial. Queremos rendir homenaje a los más de 100 fallecidos durante la incursión aérea norteamericana, en especial a los 32 militares miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba, ejemplo vivo del internacionalismo proletario de los comunistas cubanos.
Secundado por el también criminal de guerra Marco Rubio, Trump afirmó sin sonrojarse que “vamos a administrar la transición en Venezuela y recuperar nuestro petróleo”. Venezuela, donde se encuentra la mayor reserva comprobada de crudo del planeta, exporta el 85% de su producción petrolera a la República Popular China, transacción que se hace en yuanes. China, principal socio comercial de América Latina, ostenta un PBI por paridad de poder de compra mayor a los de Estados Unidos, Alemania y Japón sumados. No es necesario ser muy lúcido para desentrañar el meollo de la cuestión. En el mes de noviembre de 2025, durante la conferencia de ADIPEC en Abu Dabi, el subsecretario de Energía de los Estados Unidos, James Danly, afirmó públicamente que la Reserva Estratégica de petróleo de su país se encuentra en “niveles críticos”. Ese es el stock de crudo pensado para guerras, bloqueos y crisis globales.
La conmoción inicial fue global. Sin embargo, fue el pueblo de Venezuela, sus organizaciones de base, comunales, de obreros, sus fuerzas armadas y policiales, los primeros en romper el estado de estupor y salir masivamente a las calles a repudiar la agresión imperialista y exigir la liberación de su líder, Nicolás Maduro. Ese acto de heroísmo fue determinante en el desarrollo de los acontecimientos posteriores. Las masas se movilizaron, la derecha se escondió, y el chavismo recuperó la iniciativa. Es innegable la importancia de los posicionamientos y condenas a la agresión imperialista por parte de China, Rusia, la India, Irán, Brasil, España y una abrumadora mayoría de países que evidenciaron el grado de aislamiento de los Estados Unidos. Lo cierto es que, a pesar de los gringos, sólo en Venezuela se define el futuro de Venezuela, y lo hicieron las mayorías en pleno ejercicio de la democracia y soberanía popular, que no es el democratismo burgués tan mentado por el mundo occidental.
Un paréntesis: el temple revolucionario del presidente bolivariano y su compañera en las cruentas condiciones de detención en las que se encuentran. “Calidad de vida es patriotismo, calidad de vida es dignidad, calidad de vida es honor”, afirmó una vez el compañero Fidel en un acto de masas en nuestro país, un día después de la asunción de Néstor Kirchner. Hoy esas palabras tienen nombre y apellido: Nicolás Maduro y Cilia Flores.
¿Cuál va a ser ahora el accionar de Trump? Difícil preverlo, no solo por su excentricidad sino por la impotencia que hoy prevalece en la alocada carrera de posiciones de los Estados Unidos. Amenazan con imponer una cuarentena naval en el Caribe venezolano para forzar una asfixia financiera y obligarlos “a una negociación”. Veinte años de guerra económica soportó la Revolución Bolivariana y ahí está, de pie. Dijeron que van por Petro, por Claudia Sheinbaum, y anunciaron (una vez más) la inminente caída de la Revolución Cubana. También advirtieron sobre la anexión de Groenlandia. Como se expresa en el comunicado de nuestro Partido del pasado 3 enero, “no hay que equivocarse, los yanquis reaccionan defensivamente frente a un mundo multipolar que desafía su menguada hegemonía unilateral. Por eso van por el petróleo, el litio, las tierras raras y el agua dulce”. A la luz de lo sucedido, lo último que debemos hacer es subestimarlos, están dispuestos a cruzar todos los límites, que nadie se asombre.
Analizamos esta coyuntura desde una particularidad casi excepcional en nuestro país: el cipayismo de Milei, celebrando el bombardeo de misiles sobre una nación hermana. Nos avergüenza, nos duele y nos subleva. Nuestra tarea es, hoy más que nunca, confrontar y resistir el proyecto entreguista y neocolonial que lleva adelante el gobierno de La Libertad Avanza. Es el mejor aporte que podemos hacer a la Revolución Bolivariana, al presidente Nicolás Maduro y al bravo pueblo venezolano. Es hacer honor a la histórica tradición de solidaridad de nuestra Patria, parte indisoluble de la Patria Grande latinoamericana y caribeña.






































