NO CIERRA

El FMI cuestiona y aprieta por más ajuste

No fue un informe de la oposición, ni una investigación periodística, ni un estudio de economistas críticos. Fue el propio FMI quien dejó al descubierto las contradicciones, fragilidades y engaños sobre los que se sostiene este desastroso experimento libertario. En dicho informe -en el que remarcan que continúan apoyando la política de saqueo del gobierno nacional- se reconoce que el brutal ajuste aplicado no fue contra “la casta”, sino contra jubilados, trabajadores, provincias, escuelas, universidades, centros de salud y obra pública. Así y todo, y a pesar de semejante brutalidad, el organismo advierte que las reservas internacionales continúan en terreno negativo, que la deuda externa enfrenta vencimientos “difíciles de afrontar” y que el supuesto superávit fiscal desaparece cuando se contabilizan correctamente los intereses de la deuda. En otras palabras, incluso bajo los criterios del propio FMI, los principales argumentos propagandísticos del gobierno empiezan a mostrar serias inconsistencias.

Concluyen, de forma cínica, que se necesita un ajuste adicional de 2,5 billones de pesos para aprobar la revisión del acuerdo con el organismo. Es decir, a pesar de semejante ataque contra los trabajadores durante estos dos años y medio de gestión, para el Fondo el ajuste de Milei no es “suficiente” y debe profundizarse aún más. La motosierra no habría logrado resolver el supuesto problema estructural de las cuentas públicas -que hace meses vienen deteriorándose como consecuencia de la caída de la recaudación y de la actividad económica-, por lo que la “solución” es seguir descargando la crisis sobre las espaldas de los laburantes. Y eso es precisamente lo más grave del informe. Más allá de ciertas “críticas” que podamos encontrar en sus páginas, el documento funciona como una verdadera hoja de ruta para el programa de gobierno en los próximos meses. Lejos de limitarse a pedir una baja general de impuestos, el organismo propone aliviar la carga solo sobre exportadores y sectores financieros mientras aumenta la presión tributaria sobre los trabajadores -a través de impuestos como IVA y Ganancias- y sobre los monotributistas (que están siendo amenazados con su desaparición legal). La misma lógica aparece en materia previsional: eliminación de moratorias, mayores exigencias para acceder a una jubilación y una eventual suba de la edad de retiro. Como si fuera poco, el FMI también advierte sobre el atraso cambiario y sostiene que el dólar debería ubicarse alrededor de un 15% por encima de su valor actual, cerca de los 1.640 pesos, abriendo la puerta a nuevas presiones devaluatorias que terminarían impactando sobre los precios y el poder adquisitivo de salarios y jubilaciones. Si bien el atraso cambiario es una realidad, una devaluación repentina sin un acuerdo de precios y salarios -y control sobre ciertos sectores básicos y de alta demanda (servicios, alimentos, transporte, medicamentos)- sería desastroso. Justamente eso es lo que buscan, no vaya a ser que las privatizadas y oligopolios tengan que ceder rentabilidad… valga la ironía. Todo esto no son meras recomendaciones “técnicas” como intentan presentarlas. En realidad son órdenes políticas del imperialismo dirigidas para garantizar el cobro de una deuda externa ilegítima que venimos acarreando desde el régimen macrista y que sigue condicionando el presente y el futuro de millones de argentinos.

El organismo también cuestionó el dibujo de las estadísticas oficiales, empezando por la utilización de una canasta de consumo desactualizada para medir la inflación. Nosotros lo venimos planteando en números anteriores de Nuestra Palabra pero, para el que todavía tenga dudas… hasta el FMI lo admite: la inflación es mayor de la que publican, la pobreza también es más alta y el equilibrio fiscal es trucho por donde se lo mire. Incluso critican la tan promocionada “libre flotación del dólar”, a la que describen como “administrada”, ya que existen todavía restricciones para empresas.

Más allá de ciertos elogios y del respaldo al rumbo general del gobierno, la preocupación del FMI es clara. El informe, lejos de mostrar una economía sólida, describe un modelo vulnerable, dependiente del endeudamiento externo y condicionado por la continuidad del ajuste. El relato libertario ya pierde credibilidad incluso entre sus aliados más cercanos.

Los números del FMI

  • Las reservas netas son negativas por USD 6.500 millones.
  • El déficit fiscal real es de 0,8% del PIB cuando se computan todos los intereses.
  • El tipo de cambio estaría atrasado en torno a un 15% y debería subir en torno a los 1640 pesos .
  • Los vencimientos externos son de USD 35.000 millones hasta fines de 2027.
  • La morosidad en las familias creció ocho puntos en el último año y llegó al récord de 12% en entidades financieras.