¿QUÉ ESTÁ EN JUEGO HOY?

Imperialismo o Nación

Ante la evidencia de una derrota muy cara para sus aspiraciones políticas, Trump decide finalmente levantar campamento de la República Islámica de Irán buscando no repetir las fallidas experiencias de los Estados Unidos en Irak y Afganistán. Se concentran en recuperar posiciones en América Latina, con el objetivo de contrarrestar la presencia de China Socialista en lo que los yanquis consideran su “patio trasero”. Lograron en el último periodo hacerse del petróleo de Venezuela, imponer gobiernos títeres en Chile, Bolivia, Perú y Colombia, y arrecian con una descomunal violencia sobre la Revolución Cubana. Se repliegan entonces sobre nuestro continente, donde subyacen enormes reservas de minerales críticos, hidrocarburos y agua dulce.

El efecto es el de una rápida escalada de la conflictividad en estos países. Vamos hacia una profundización de la lucha de clases en condiciones más crudas, habida cuenta de que el imperialismo va por los derechos más elementales y desconoce la más mínima legalidad de los estados nacionales, como quedó expuesto con el secuestro del compañero Nicolás Maduro. Brasil y México (los países de mayor PBI, población y extensión territorial junto a la Argentina) conservan gobiernos populares, plantados frente a los aprietes cada día más ásperos de la administración Trump. El retroceso transitorio en nuestro continente dista mucho del escenario que sobrevino en los ‘90 tras la desintegración de la Unión Soviética. Hoy es el imperialismo el que reacciona defensivamente ante el avance de la tendencia multipolar en el globo, concretamente frente a un bloque de países emergentes que está en condiciones de medir fuerzas con los yanquis en el terreno económico y militar. La época actual sigue siendo la de la transición del capitalismo al socialismo.

Aún enmarañado en sus pornográficos escándalos de corrupción, Milei consiguió avanzar con la faena neocolonial dispuesta por Washington. Bajo este paraguas lograron la media sanción en la Cámara de Diputados del Super RIGI y de la ley de inviolabilidad de la propiedad privada (una modificación regresiva de la ley de tierras), ambas iniciativas a la medida del capital transnacional. Al pasar, Caputo incorporó otros 5.000 millones de dólares a una deuda impagable, incobrable e inmoral. Aprovechando la tregua que ofrece el Mundial, el gobierno resolvió el entrevero de Adorni (a un precio muy alto) con un movimiento orientado a continuar fagocitando al PRO de cara a 2027. La embajada buscará presentar una única oferta electoral por derecha, sea cual fuere el candidato. Para debilitar “por izquierda” cuenta con el trotskismo.

Frente a semejante embestida desnacionalizadora, debemos comprender que sólo la unidad amplia contra el enemigo principal nos permitirá revertir la situación actual. Unidad nacional y unidad del campo popular. También de aquellos sectores del peronismo dispuestos a confrontar con los intereses de los monopolios en nuestro país. Tenemos que volver a ser gobierno y Axel Kicillof es el que reúne las condiciones necesarias para asumir una tarea que va a requerir de osadía, determinación y coraje. Con la compañera Cristina jugando un papel de primer orden en ese proceso: el único escenario posible para la dura tarea de derrotar a un enemigo tan poderoso. Cualquier otra variante resultaría difícil de entender, de aceptar y de perdonar por parte de nuestro pueblo. Más aún en un contexto donde se vive para parar la olla.

¿Qué deberá hacer ese nuevo gobierno? Derogar todas y cada una de las leyes y decretos que Milei impuso desde el día uno. Revertir los despidos masivos, detener el industricidio, frenar la entrega y extranjerización de nuestros recursos estratégicos. El bloque de poder también va a defender sus posiciones desde el primer día. La acción de masas será el único camino para sostener un rumbo antineoliberal. ¿Cómo? Mediante la lucha, la movilización, la presencia en la calle. No se resuelve con rosca, sino que necesitaremos contar con una fuerza política organizada que sea capaz de empujar y bancar las acciones de un gobierno nacional y popular, que sea motor al mismo tiempo de un compromiso extendido de las mayorías. Venimos de otra inercia, de respuesta a los ataques, un limitante para los desafíos que tenemos por delante.

Ahí vamos a estar los comunistas argentinos, desde nuestra experiencia histórica, nuestra coherencia, nuestra forma de organizar en el movimiento de masas, y nuestra decisión de avanzar sin especulaciones por los cambios de fondo en nuestra Patria.