CUBA VENCERÁ

La necedad de vivir sin tener precio

Probablemente no haya habido una situación tan crítica para Cuba desde el triunfo de la Revolución. Resulta imposible enumerar el cúmulo de agresiones de todo tipo y calibre a la que fue sometida durante 67 años. “Cada segundo es como el cobro de lo que resultamos ser”, escribió alguna vez el trovador Silvio Rodríguez. ¿Pero qué es Cuba? Un ejemplo político de realizaciones sociales y humanas sin antecedentes en la historia de la humanidad. ¿Qué la diferencia de otras experiencias históricas? Se trata de una pequeña isla, sin riquezas naturales estratégicas, que ha alcanzado niveles de desarrollo muy elevados en el plano educativo, sanitario, científico, cultural y deportivo en un contexto de asedio permanente por parte de la mayor potencia económica, política y militar de la historia, situada a solo 145 kilómetros de sus costas. Algunos tienden a naturalizar esta circunstancia excepcional, omitiendo los sacrificios que ha atravesado el pueblo de la mayor de las Antillas durante décadas. Ese heroísmo sólo puede entenderse a partir de la convicción de acero de una sociedad profundamente culta, consciente de que Cuba, sin el 1 de enero 1959, hubiese tenido el destino de Haití.

El bloqueo económico y comercial impuesto por los Estados Unidos le ha costado a Cuba el equivalente a 164.000 millones de dólares. Cuba fue invadida, víctima de atentados terroristas, agredida mediante el uso de armas químicas contra su producción agrícola, afectada con un tipo de dengue hemorrágico que causó cientos de muertes. Le volaron un avión en pleno vuelo que trasladaba a su equipo olímpico de Gimnasia y Esgrima. Con la desintegración de la Unión Soviética y el colapso del campo socialista, Cuba perdió el 80% de su comercio exterior. Se inició lo que conocimos como periodo especial, que se extendió durante toda la década del 90. La población bajó de peso, comenzaron las dificultades en el suministro eléctrico, hubo que adaptarse a vivir entre la escasez de productos básicos, sin renunciar a las conquistas fundamentales de la Revolución. Hacemos este muy breve recorrido para poder dimensionar correctamente el derrotero de este país extraordinario, que al mismo tiempo ha practicado la solidaridad y el internacionalismo proletario de forma consecuente, desinteresada, heroica. El pasado 3 de enero, 32 combatientes de las FAR ofrendaron sus vidas para defender al presidente Nicolás Maduro frente al ataque del imperialismo. Integran una inmensa nómina de mártires, en su mayoría anónimos, que explican por qué Cuba es bandera de lucha y resistencia para todos los pueblos del mundo.

Trump impuso un bloqueo energético que ha dificultado drásticamente el quehacer diario en la Isla. Pretenden convertir a Cuba en la Franja de Gaza, rendirla, acorralarla, condenarla a una crisis humanitaria. Países como Brasil, México, Rusia y China han enviado ayuda material: alimentos, medicamentos y petróleo. Volvieron las amenazas de una intervención terrestre, de “tomarla si se me antoja”, como dijo el que tuvo que recular en chancletas frente a la República Islámica de Irán. “Es una victoria que no deseamos”, advirtió alguna vez el compañero Fidel frente a la inminencia de una agresión, amparado en la Doctrina de la Guerra de Todo el Pueblo, que es que cada cubana y cubano tenga una forma, un lugar y un medio en la defensa de la Patria. Es factible que Trump extreme su presión sobre la Isla para disimular su sonado fracaso en Medio Oriente. Cuba es parte de la política interna de los Estados Unidos, donde en noviembre se realizarán elecciones de medio término. 

Con el ejemplo de Fidel, de Raúl, y el Partido Comunista como destacamento de vanguardia, el socialismo cubano resistirá y vencerá. Ser solidarios con Cuba es ser solidarios con nosotros mismos, cantábamos en los 90. Hoy esa consigna está más vigente que nunca.