CRECE EL MALESTAR
El horno no está para bollos
Mientras el presidente parece vivir en un mundo paralelo, en la calle crece el malestar de un pueblo que no llega a fin de mes y ve como todos los días los funcionarios de gobierno se le ríen en la cara. Los escándalos de corrupción -desde la criptoestafa LIBRA hasta las investigaciones que salpican al jefe de gabinete, Manuel Adorni- están golpeando de muerte al discurso anticasta que ya no se sostiene más. El rumbo económico, que está causando estragos sociales, beneficia a muy pocos sectores concentrados y castiga a la industria en general, a la construcción y, sobre todo, a las PyMEs y a la clase trabajadora. Aunque el Gobierno apuesta a un futuro atado a los recursos naturales, ese esquema genera poca mano de obra y deja afuera a millones de argentinos. La inflación, lejos de resolverse, vuelve a presionar sobre los ingresos populares con más de diez meses de alza consecutivos.
Con elecciones presidenciales todavía lejanas pero cada vez más presentes en el horizonte político, Milei enfrenta una caída importante en su aprobación. Incluso los mal llamados “mercados” (que no son más que un pequeño porcentaje de burgueses internos y externos especulando en la bolsa) están en un estado de cautela que impide que el “riesgo país” se derrumbe, como viene pretendiendo el Ministro de Economía, Luis Caputo. Bajar el Riesgo País le facilita endeudarse en el exterior, por eso la desesperación con ese índice perverso. Ante esta situación, el principal desafío de los libertarios pasa por evitar que el desgaste político y económico se retroalimenten. No lo estarían logrando. Hoy por hoy, con los casos de corrupción hasta el cuello y con dos años y medio sin inaugurar ni una plazoleta, solo les queda el caballito de batalla de la “baja de la inflación”, que ya planteamos que no era tal y que, además, está atada con alambres. El problema es que para respaldar ese esquema de “inflación baja” están obligados a sostener un tipo de cambio irreal, imposible para competir con cualquier otro país, que solo puede mantenerse a base de deuda externa y con un esquema de altos impuestos que no vuelven a la población.
En las últimas semanas, pese al aumento internacional del petróleo, el Ejecutivo decidió aplicar un incremento en el impuesto a los combustibles. Un impuesto que fue creado en su momento para el arreglo de rutas. Hoy las rutas están abandonadas y lo recaudado queda encanutado para poder vender esa ficción de “equilibrio fiscal”. Un equilibrio fiscal que no tiene nada de genuino, sino que está sostenido en recortar jubilaciones, no entregar medicamentos, abandonar obras, no construir nada y cobrar cada vez más impuestos sin que haya contraprestaciones. Lo que sucedió con el transporte público en el AMBA es un claro ejemplo de esto: hubo un aumento generalizado en el precio de los boletos de colectivo y, al contrario de lo que podría suponerse desde el sentido común, la frecuencia se redujo en un 30%. Es decir, antes, con los tan criticados subsidios al transporte, se viajaba más barato y mejor. Ahora, en cambio, los trabajadores tienen que destinar una parte cada vez más grande de su salario para llegar al trabajo, pagando viajes cada vez más caros y en condiciones indignas. Con las líneas saturadas y los servicios deteriorados, los viajes se hicieron más largos y es obligatorio salir antes para no perder el presentismo.
Las internas de la mafia libertaria se recrudecen aún más, sobre todo tras el último caso de corrupción de Adorni. Aunque Milei y su entorno más cercano, especialmente su hermana, Karina Milei, siguen sosteniéndolo en el cargo, puertas adentro el malestar es evidente. Ministros que antes lo defendían ahora hacen silencio, mercenarios de la comunicación se despegan y varios legisladores cercanos al oficialismo ya andan diciendo que su continuidad es “insostenible”. Así le hicieron llegar las quejas al titular de Diputados, Martín Menem, mientras empiezan a circular nombres para un eventual reemplazo para la jefatura de gabinete. Entre el miedo a entregarlo y el costo político de sostenerlo, el oficialismo se está moviendo en un equilibrio inestable, frente a una crisis que ya dejó de ser solo judicial para convertirse en un problema político interno.
Frente a este panorama de malestar social y ante las contradicciones que enfrenta la política, lo que se impone no tiene que ser la resignación sino la organización y la lucha. Este modelo de ajuste, saqueo y entrega no cierra sin represión ni sin mentiras, y para eso necesitan un pueblo desmovilizado. La respuesta tiene que ser exactamente la contraria: unidad del campo nacional y popular, protagonismo de los trabajadores y construcción de una alternativa que enfrente de raíz este rumbo. Porque cuando el horno no está para bollos, lo que crece es la necesidad urgente de luchar para cambiar las cosas. Eso es lo que planteamos los comunistas del PCCE.
MOTIVOS DEL HARTAZGO SOCIAL
- CORRUPCIÓN: Los casos no paran de acumularse y son más alevosos que nunca. El escándalo del patrimonio de Manuel Adorni por cerca de 800 mil dólares sin justificar entre viajes y propiedades; la criptoestafa multimillonaria LIBRA patrocinada por Milei; las denuncias en el área de discapacidad a través de la ANDIS, con coimas incluidas para la hermana del Presidente; el escándalo de los créditos VIP del Banco Nación, con préstamos de hasta $400 millones a funcionarios y militantes libertarios a tasas subsidiadas; entre otras tantas irregularidades, marcan un punto irreversible en la credibilidad del discurso gubernamental en contra de “la casta”.
- TRANSPORTE COLAPSADO: El recorte de subsidios al transporte recayó completo sobre la clase trabajadora, que hoy debe pagar mayores precios por peor calidad. En el AMBA el precio del colectivo subió un 1.000% desde que asumió Milei, mientras que la frecuencia cayó un 30%. Similar sucedió con los trenes, con un aumento del 600% y menor frecuencia; y los subtes incrementándose 770%, muy por encima de la inflación oficial.
- DESABASTECIMIENTO DE MEDICAMENTOS: El Gobierno nacional decidió desarticular el programa RemediAR, reduciendo drásticamente la entrega de medicamentos esenciales al pueblo. Un programa que llevaba 24 años de funcionamiento y que garantizaba acceso a remedios básicos a más de 20 millones de personas en todo el país. Entre fines de 2023 y 2026, solo en la provincia de Buenos Aires, la provisión cayó un 55%.
- CARNE DE BURRO: El consumo de carne vacuna cayó a menos de 45 kg por habitante en el último año (un -12,6% interanual) -uno de los niveles más bajos en décadas- como consecuencia del derrumbe salarial y el descontrol de precios relativos. Esto impulsó la búsqueda de alternativas como la carne de burro que, a la vez, es patrocinada por círculos mediáticos libertarios. Algo impensado hace apenas dos años en el país de las vacas.
- COMBUSTIBLE SIN TECHO: En los pocos meses que vamos de 2026 los precios de la nafta y el gasoil aumentaron un 20% (más de 500% desde fines de 2023), impulsado por la desregulación del sector, llegando a tocar los 1,5 USD por litro, precio históricamente muy alto para Argentina, sobre todo en este contexto de auge de Vaca Muerta. Pese a que se sabe que los costos de producción son muy inferiores, las empresas planean mas aumentos. Para colmo, el gobierno incrementa constantemente el impuesto a los combustibles.
- PAMI AL BORDE DEL COLAPSO: Arrastra deudas con prestadores que superan los $500.000 millones. La situación llevó a una crisis profunda caracterizada por una reducción en la cantidad de médicos disponibles, demoras en la atención e imposibilidad de cubrir medicamentos. Las clínicas, sanatorios y médicos especialistas están abandonando la actividad o limitando la atención debido a la falta de pagos por parte del gobierno nacional.
- SALARIOS PULVERIZADOS: El salario real acumuló una caída en todos los sectores desde que asumió Milei y no se ven perspectivas de repunte. Pese a los datos dibujados del INDEC, si se lo compara con noviembre de 2023 (último mes completo de la gestión del Frente de Todos), el salario formal privado cayó 3,5%, mientras que el salario público retrocedió 18,3%. El dato de los informales no se conoce porque el oficial no es creíble, aunque se estima una caída intermedia entre el privado y público.
- JUBILACIONES DE INDIGENCIA: La jubilación mínima, que abarca a más de la mitad de nuestros jubilados, se ubica en torno a los $393.000 (tomando el último aumento), mientras que la canasta básica del adulto mayor ronda el millón ochocientos mil (1.800.000), según la Defensoría de la Tercera Edad a marzo del 2026. Cerca del 30% corresponde a los medicamentos que antes se entregaban gratis y hoy ya no.
- OLA DE DESPIDOS: Desde que asumió Milei se perdieron cerca de 300.000 empleos registrados, especialmente en el sector industrial y de la construcción (la amplia mayoría del sector privado). A esto se suma un incremento de la informalidad y el pluriempleo -particularmente en aplicaciones-. En cuanto a las empresas cerradas, se calculan unas 30.000 y creciendo, con un promedio de 28 cierres por día.
- RECORTE BRUTAL EN ALIMENTOS: Mientras la demanda en comedores escolares crece al ritmo de la crisis social, la administración libertaria no sólo redujo su participación en el financiamiento, sino que además acumula una deuda superior a los $220.000 millones con la provincia de BsAs por el Servicio Alimentario Escolar. En paralelo, el programa complementario MESA quedó completamente desfinanciado por Nación y ahora debe ser sostenido íntegramente con recursos bonaerenses, recursos que son acaparados por la pandilla de Milei para sostener su falso equilibrio fiscal.
- INFRAESTRUCTURA ABANDONADA: Rutas, trenes y obras públicas frenadas en casi todo el país. Bajo la política de la “motosierra”, el presupuesto vial cayó un 72% y hoy cerca del 70% de las rutas nacionales está en estado regular o malo. A eso se suma que casi todas las obras públicas heredadas siguen paralizadas, incluyendo proyectos de agua, cloacas, hospitales y escuelas, entre otros. Todo esto a pesar de que no bajaron ningún impuesto y están cobrando, en proporción (medido en dólares), más que antes.
- ESTADÍSTICAS TRUCHAS: Cada vez más gente siente que los números que difunde el Gobierno no reflejan lo que vive todos los días en la calle, especialmente en inflación y pobreza. Esto se debe a los cambios en la metodología de la Encuesta Permanente de Hogares -que rompen la comparación con años anteriores- y una canasta básica que no se actualiza según los consumos actuales.






































