¿HASTA CUÁNDO?

Hambre, circo y bronca

Resta un poco más de un año para las próximas elecciones presidenciales, y la percepción general es que Milei ya tiene el boleto picado. Cada vez resultan más cortos los ciclos neoliberales y, si se repiten, es por las limitaciones organizativas y programáticas aún no resueltas por parte de las fuerzas del campo popular. El establishment se apresura por perfilar una alternativa: “Salvar el proyecto, soltar a Milei”, graficó con precisión un editorialista de un portal de medios. La principal preocupación del poder real pasa por evitar que el compañero Axel Kicillof sea el próximo presidente.

La situación de los asalariados es crítica, con sus ingresos congelados, un costo de vida insostenible, destrucción de puestos de trabajo y un endeudamiento de las familias que no registra antecedentes. Miles de pequeñas y medianas empresas colapsan frente a una caída del consumo que no toca fondo y el aluvión de productos importados. Así como en los años 90, la conflictividad crece desde las provincias hacia el centro. Los gobernadores que no dejaron una coma sin votar a los proyectos del Ejecutivo, hoy no tienen para pagar los salarios de estatales y docentes. Los logros de los que se ufanaba el gobierno (superávit e inflación a la baja) se deshilachan sin pena ni gloria. En el terreno fiscal por la sostenida caída de la recaudación, producto de una economía en recesión. Respecto a los precios, ya no hay dibujo estadístico efectivo frente a una realidad descarnada. Como corolario, la aventura imperialista en el Golfo Pérsico que Milei celebra desencadenó aumentos consecutivos en los combustibles que impactan en el boleto del transporte y en los alimentos, por mencionar aquello que más preocupa en el día a día de los laburantes. Es esto lo que hunde al gobierno en los sondeos de opinión, más allá de las fechorías de Adorni. Lo corrupto es el neoliberalismo, garante del saqueo vía endeudamiento y entrega del patrimonio nacional.

Milei está hiperquinético. Montó un espectáculo penoso en el Parlamento para darle sobrevida a su jefe de gabinete; discurseó en varios eventos “académicos” sobre las bondades de un modelo que le ofrece carne de burro a millones de compatriotas; raudamente se vistió para visitar al portaaviones estadounidense USS Nimitz, presente en nuestras aguas en el contexto de ejercicio conjuntos ilegales; ahora emprende su viaje número diecisiete a los Estados Unidos para participar de otra conferencia falopa. Es complejo discernir si es o se hace. Es importante sí mencionar la presencia en nuestro país de Peter Thiel, jefe de Palantir, abastecedor de IA a la CIA y el Pentágono en sus recientes agresiones contra Gaza y la República Islámica de Irán. Este recién nombrado coronel de Silicon Valley se instaló en Buenos Aires, posiblemente para intervenir en la contienda electoral. Se lo conoce como el ingeniero del caos.

El sentimiento de bronca es generalizado, se manifiesta en numerosas luchas sectoriales y formas de resistencia mayoritariamente espontáneas. Mientras persista la dispersión, el gobierno tendrá margen de maniobra. Sin embargo, se van abriendo caminos para que el conflicto social se exprese coordinadamente y golpee con más fuerza. El Frente de Sindicatos Unidos (FreSU), donde confluyen las dos CTA y un conjunto de gremios combativos de la CGT, definieron el pasado 1 de mayo un plan de lucha y un programa de seis puntos bajo la consigna “Unidad, lucha y rebeldía para recuperar la Patria”. Son iniciativas que debemos multiplicar nacionalmente con el objetivo de hacer pie en todos los frentes de masas.

En la lucha por los salarios, las jubilaciones, las pensiones por discapacidad, por el financiamiento de las universidades; contra los despidos, el industricidio y el desmantelamiento del Estado nacional; en defensa de nuestros glaciares, de nuestros recursos estratégicos, vamos a canalizar y organizar la bronca y orientarla hacia la construcción de una alternativa política que represente los intereses de las grandes mayorías y nos permita salir de este infierno. En ese mismo camino, vamos a acumular las fuerzas necesarias para liberar a la compañera Cristina.