EL PLAN MILEI

Convertir Argentina en un cementerio industrial

El cierre de FATE, histórica fabricante de neumáticos de capitales argentinos con más de ocho décadas de trayectoria, funciona como una postal brutal de este proceso. La empresa no pudo sostenerse frente al ingreso masivo de neumáticos importados que llegan al país a precios imposibles de igualar para una industria con costos dolarizados y nulo financiamiento. Pero FATE no es una excepción, es parte de un fenómeno más amplio de desindustrialización. La reducción de aranceles, la flexibilización de controles técnicos y la reforma del sistema antidumping aceleraron el ingreso de bienes importados en todos los rubros: desde maquinaria hasta alimentos. Desde carne de Brasil hasta fideos de Albania.

Bajo la excusa de bajar precios al consumidor, el efecto genera lo contrario y es devastador: el desplazamiento de la producción local, la caída de la actividad, la destrucción de empleo argentino y el derrumbe del poder adquisitivo del salario.

El modelo neocolonial de Milei implica menos producción interna, más suspensiones y más despidos. Y cada fábrica que baja sus persianas no solo deja trabajadores en la calle, sino que también desarma proveedores, rompe encadenamientos productivos y erosiona capacidades tecnológicas acumuladas durante décadas de esfuerzo e inversión nacional. El impacto social es inmediato. En el caso de FATE, cerca de 920 familias perdieron su sustento. Pero el problema excede esa cifra: cuando se destruye empleo industrial, la reinserción laboral suele ser a empleos de calidad muy baja, especialmente en un contexto recesivo donde el mercado de trabajo no absorbe mano de obra calificada con la misma velocidad con la que la expulsa. Así, vemos menos obreros industriales bien pagos y más trabajadores de plataformas informales sin derechos básicos. Es volver a los 90, pero potenciado. Además, el país pierde algo más profundo: su soberanía productiva. Cada sector que desaparece incrementa la dependencia de bienes importados y agrava la restricción externa estructural de nuestro país. Lo que se presenta como modernización es primarización y mayor vulnerabilidad frente a la política del imperialismo yanqui.

La realidad de los números

El Gobierno celebró que la actividad económica creciera 4,4% en 2025 y que diciembre mostró una mejora interanual del 3,5%, según el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) difundido por el INDEC. Sin embargo, detrás del número agregado se esconde una realidad preocupante: el crecimiento se apoyó principalmente en el agro y las finanzas, mientras la industria manufacturera y el comercio -sectores clave para el empleo- volvieron a caer. En términos mensuales, el EMAE subió apenas 0,3% respecto de noviembre. Aun así, desde el Ministerio de Economía se celebró el dato como un logro histórico. Pero el interrogante central es otro: ¿crece qué y para quién? Los sectores que más empujaron el índice fueron Agricultura, ganadería, caza y silvicultura: +32,2% interanual; Pesca: +18,3%; e Intermediación financiera: +14,1%. El supuesto dinamismo estuvo concentrado en sectores primarios exportadores y en el sistema financiero (contando el incremento de los impuestos). No en la industria, no en la producción con valor agregado, no en el entramado pyme. Este patrón no es nuevo en la historia argentina. Cuando la economía se apoya en el agro y la especulación financiera, el crecimiento puede aparecer en las estadísticas, pero no necesariamente se traduce en empleo industrial, desarrollo tecnológico ni mejora estructural del aparato productivo. Así es como los sectores que generan empleo urbano masivo y de calidad se derrumbaron. La industria manufacturera cayó -3,9%; el comercio -1,3%; y los servicios (restaurantes y hoteles) -1,5%. La industria fue la que más incidió negativamente en el índice.

Si la manufactura sigue perdiendo terreno frente a las importaciones y el crédito (hoy deuda externa) se orienta más a la especulación que a la inversión productiva, el resultado no será una economía más competitiva, sino una estructura más vulnerable y concentrada: es decir, una economía dependiente y neocolonial. Para que el crecimiento sea sostenible y socialmente justo, se necesita apoyar en la producción con valor agregado, la sustitución inteligente de importaciones, el desarrollo tecnológico y la expansión del mercado interno. Y sobre todo, en la participación productiva del Estado en los sectores estratégicos y básicos de la economía (acero, aluminio, cemento, comercio mayorista, sector exportador, energía, banca, entre otros), principalmente para tener precios testigo reales que obliguen al sector privado a competir de verdad. Combatir la inflación convirtiendo Argentina en un cementerio es muy fácil. Lo que un buen gobierno debe lograr es una reducción de la inflación con desarrollo real de la economía y redistribución justa de la riqueza.

MAS DESPIDOS Y CIERRES

  • FATE (San Fernando, Buenos Aires): 920 despidos. Empresa histórica argentina fabricante de neumáticos para autos, camiones y maquinaria agrícola. Cerró y desvinculó a mas de 900 trabajadores. Se trata de uno de los casos más fuertes del período por volumen y peso simbólico en la industria nacional.
  • SKF (Tortuguitas, Buenos Aires): 145 despidos. Filial local de la multinacional sueca especializada en rodamientos y soluciones para la industria automotriz y pesada. Implementó un plan de ajuste en diciembre y luego cerró definitivamente la planta.
  • Corven (Venado Tuerto, Santa Fe): 50 despidos. Grupo industrial vinculado a la fabricación de autopartes, amortiguadores y motos. En los últimos meses despidieron tanto en la división de motos (120 bajas) como en amortiguadores (30 bajas) debido a la baja demanda y la apertura indiscriminada de importaciones.
  • Platex (Corrientes, Catamarca, La Rioja y Tucumán): 88 despidos y 190 suspensiones. Empresa textil e hilandería. Cerró sus plantas en las provincias de Tucumán y Catamarca.
  • Vulcalar y Luxo (La Rioja): 120 despidos. Ambas firmas textiles, vinculadas a la fabricación de calzado, anunciaron el cierre de sus líneas de producción de manera definitiva debido a la recesión y a la disminución de la actividad comercial.
  • PanPack (Tucumán): 100 despidos. Empresa dedicada a la producción de envases y productos plásticos industriales. Con más de 50 años, despidió un total de 100 trabajadores los últimos meses en Los Nogales, Tafí Viejo. Adeuda sueldos e indemnizaciones.
  • Magnera (Pilar, Buenos Aires): 60 despidos. Compañía norteamericana vinculada a la fabricación de productos médicos y materiales industriales especializados. Cerró su planta despidiendo a todos sus trabajadores y se va del país.
  • Dana (Naschel, San Luis): 50 despidos. Empresa autopartista norteamericana que cierra. Llevó adelante un recorte de personal en línea con la desaceleración del sector automotor y la menor producción local. Además, generó 40 despidos más de forma indirecta por parte de sus proveedores.
  • Acerías Berisso (Buenos Aires): 50 despidos. Planta dedicada a la producción de acero y productos metalúrgicos. Tras varias semanas de presentarse en la sede de la empresa para cumplir con sus tareas habituales y encontrarse con las puertas cerradas, los trabajadores terminaron enterándose, sin aviso previo, que la empresa había cerrado definitivamente.
  • Acindar (Villa Constitución, Santa Fe): 2.500 suspendidos. Monopolio siderúrgico dedicado a la producción de acero para construcción e industria. Implementó suspensiones masivas temporales por la baja actividad, principalmente vinculada a la caída en la construcción y la obra pública, pero también a la apertura indiscriminada de importaciones.
  • ILVA (Pilar, Buenos Aires): 300 despidos. Fabricante de cerámicos y revestimientos para construcción. La empresa desvinculó a los trabajadores a través de notificaciones enviadas por WhatsApp y telegramas. Muchos de los laburantes iniciaron un acampe exigiendo su reincorporación y el pago íntegro de las indemnizaciones correspondientes.
  • ARSA (Lincoln, Buenos Aires y Monte Cristo, Córdoba): 400 despidos. Empresa dedicada a la producción de yogures, postres y lácteos refrigerados, que elaboraba productos bajo marcas históricas asociadas a SanCor (como Shimy, Sancorito, Yogs, entre otras). La compañía fue a la quiebra y cerró definitivamente. El modelo Milei arrasa hasta la trayectoria de las empresas.
  • La Suipachense (Suipacha, Buenos Aires): 140 despidos. Tras 70 años de actividad, el gobierno de Milei lo consiguió: la quiebra. La situación crítica se profundizó en septiembre de 2025, cuando la empresa decidió despedir a nueve trabajadores del área administrativa y adelantó que podrían producirse nuevas cesantías. Con el correr de las semanas, el escenario empeoró hasta el cierre definitivo.
  • Cervecería Quilmes (Zárate, Buenos Aires): 180 despidos. Compañía líder en la producción y comercialización de cerveza, incluyendo marcas internacionales producidas localmente. Si bien no se trató de un cierre total, tuvo que despedir a casi la mitad de sus trabajadores.
  • Mondelez: 2.300 suspendidos. Multinacional productora de snacks, galletitas y alimentos procesados (que fabrica Oreo, Terrabusi y Milka) aplicó suspensiones temporales en distintas plantas ante caída del consumo y acumulación de stock en los últimos meses.
  • Textilana (Mar del Plata, Buenos Aires): 175 suspendidos. La empresa, reconocida por confeccionar prendas para marcas como Mauro Sergio y Kosiuko, informó a su personal que la paralización de actividades -que en un principio estaba prevista hasta el 31 de marzo- se extenderá finalmente hasta junio de 2026.
  • Otito (San Pedro, Jujuy): 40 despidos. Empresa del sector alimenticio, con 70 años de historia, cerró definitivamente dejando a todos sus trabajadores en la calle.
  • Farmacias Dr. Ahorro: 100 despidos. Cadena de farmacias de origen mexicano. La compañía atraviesa una etapa crítica que combina una ola de despidos iniciada en diciembre pasado -y aún vigente- con un creciente endeudamiento bancario por varios millones.
  • Color Living (Tigre, Buenos Aires): 40 despidos. La empresa, dedicada a la fabricación y comercialización de muebles en General Pacheco, cerró definitivamente por la destrucción del mercado interno. Todavía mantiene su planta en Córdoba.