VENEZUELA
Patria, paz, soberanía y dignidad
El Departamento de Justicia de EE.UU. informó recientemente que el monto aproximado del lavado de activos procedente del narcotráfico en aquel país, se estima en 29 mil millones de dólares anuales. El más reciente informe de la Organización Mundial de Aduanas (OMA) detalla que el 30 por ciento de toda la cocaína detectada en contenedores marítimos -alrededor de 80 toneladas decomisadas- tenía declarado, como procedencia de embarque, a algún puerto de Ecuador. Su presidente, Daniel Noboa, es un aliado incondicional de Donald Trump. En 1993, el titular del Servicio Antidrogas de la Guardia Nacional venezolana, General Ramón Guillén Dávila, envió desde Colombia hacia territorio norteamericano una tonelada de cocaína en connivencia con la Agencia Central de Inteligencia (CIA). Aquella operación derivó en la creación del mito del Cartel de los Soles. No es Venezuela el país desde donde fluyen las drogas hacia los Estados Unidos, en particular el fentanilo, que ha ocasionado una epidemia por sobredosis que mata anualmente a 100.000 ciudadanos estadounidenses.
Apelando a la narrativa del “narcoterrorismo”, los yanquis buscan apoderarse de una de las mayores reservas probadas de petróleo del planeta. Así lo explicitó el presidente Nicolás Maduro días atrás en una misiva dirigida a los principales países productores de crudo agrupados en la OPEP.
La ristra de provocaciones contra la Revolución Bolivariana comenzó el 7 de agosto, cuando la fiscal general de Estados Unidos anunció el aumento a 50 millones de dólares de la recompensa por información que lleve a la captura del mandatario venezolano, quien fue acusado de liderar los carteles Tren de Aragua, Cartel de los Soles y Cartel de Sinaloa. El 19 de agosto EE.UU. inició un amplio despliegue militar en el mar Caribe, bajo el pretexto de una supuesta lucha contra el narcotráfico. El 2 de septiembre las autoridades estadounidenses informan sobre el primer ataque extrajudicial en aguas del Caribe a una embarcación que presuntamente transportaba drogas. El 16 de octubre Donald Trump autorizó a la CIA a llevar a cabo operaciones secretas en territorio venezolano. El 6 de noviembre el Congreso de los EE. UU. no aprobó una resolución bipartidista para limitar las acciones, en uso de las Fuerzas Armadas dentro o contra Venezuela, dirigidas por el presidente Donald Trump. El 11 de noviembre el portaaviones USS Gerald Ford, el más grande y moderno del mundo, llega al Caribe. El 14 de noviembre EE.UU. inicia la Operación Lanza del Sur, mediante la cual oficializó sus acciones injerencistas en el Caribe sur y en el Pacífico oriental. El 21 de noviembre la Administración Federal de Aviación de EE.UU. (FAA) publicó un aviso en el que recomienda “extrema precaución” a las aerolíneas que operan en Venezuela, debido a un supuesto deterioro de la seguridad y el aumento de la actividad militar. Paralelamente varias aerolíneas suspendieron unilateralmente sus operaciones aerocomerciales hacia y desde Venezuela. El 24 de noviembre la Casa Blanca incluyó al Cartel de los Soles en la lista de organizaciones terroristas extranjeras. El 29 de noviembre, Trump anunció el cierre total del espacio aéreo sobre y alrededor de Venezuela, acción supuestamente dirigida contra aerolíneas, traficantes de drogas y trata de personas.
El Ejército estadounidense sostiene un despliegue militar en la región (el más importante desde la Crisis de los misiles en Cuba) que incluye buques destructores, aviones de combate, miles de efectivos y el portaaviones. Llevan adelante un cerco marítimo utilizando más del 20 por ciento de su flota militar y la complicidad de varias islas del Caribe (República Dominicana, Puerto Rico, Trinidad y Tobago, Aruba y Curazao).
En una primera instancia, los yanquis buscaron romper la cohesión interna de la Revolución Bolivariana, exhortando a la traición de alguna facción de las Fuerzas Armadas, o que la oposición desbordara las calles forzando un cambio de gobierno. No lo lograron en 27 años, y tampoco ahora, en un clima de extrema tensión, guerra psicológica y amenaza militar concreta. Prevalece entre los venezolanos el compromiso con la Patria, la soberanía y la dignidad. Trump anunció que los esfuerzos para detener al narcoterrorismo se trasladarían a operaciones terrestres, “pues por tierra es más fácil”. Habló en concreto de la incautación de los campos petrolíferos venezolanos. Como es habitual en Trump, una cosa es lo que dice y otra lo que logre hacer. China, Rusia, Irán, Brasil, México, Cuba y Colombia han advertido al imperialismo sobre las consecuencias de una agresión militar contra Venezuela. Maduro no se va, las fuerzas armadas bolivarianas se plantan y el pueblo chavista no se corre. Veremos hasta dónde están dispuestos los yanquis a avanzar.






































