95 GLORIOSOS AÑOS

Raúl es bandera revolucionaria

Raúl Modesto Castro Ruz nació el 3 de junio de 1931 en la propiedad familiar de Birán, una localidad cercana a la Bahía de Nipe, actualmente provincia de Olguín (Oriente entonces).

En 1950 para continuar sus estudios viajó a La Habana, donde se sumó a las luchas de su época contra el poder abusivo. Absorbió con avidez cuanto ocurría a su alrededor y contactó con jóvenes de izquierda. El primer libro que Fidel le dio a leer fue El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, de Federico Engels. Luego seguirían otros.

El 10 de enero de 1953, junto a otros estudiantes, participó en la inauguración del primer monumento a Julio Antonio Mella, fundador de la Federación Estudiantil Universitaria y del primer Partido Comunista de Cuba, asesinado en 1929 por esbirros de la policía cubana. Ese mismo enero participó en la organización y realización del Congreso Nacional Martiano en Defensa de los Derechos de los Jóvenes Cubanos. En el evento fue seleccionado secretario de propaganda del recién creado Comité Permanente.

En febrero, varias organizaciones le propusieron viajar a Viena como presidente de la delegación cubana a la Conferencia Internacional sobre los Derechos de la Juventud, en cuya sesión plenaria intervino en nombre de los jóvenes y al concluir entregó a la presidencia de la conferencia un documento resumen, aprobado en La Habana durante el Congreso Nacional Martiano.

Al mismo tiempo, era parte del movimiento clandestino que organizaba Fidel.

En Viena, se sumó al Comité Internacional Preparatorio del Cuarto Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes. A su regreso, luego de una breve detención, se reincorporó de lleno a la lucha política. Ingresó en la Juventud Socialista (comunista), con los avales de los conocidos dirigentes Flavio Bravo y el querido Raúl Valdés Vivó.

Siguió militando en la organización clandestina que preparaba el asalto al Moncada. Solo 3 personas conocían su doble militancia: Fidel, su responsable en el movimiento y su compañero de lucha y de cuarto, también instructor de tiro de los confabulados.

El 26 de julio de 1953 tuvo su bautismo de fuego en el asalto, donde por su decidida acción rescató a un grupo de compañeros de manos del enemigo.

Luego del exilio y el regreso en el Granma y ante el avance de la lucha, en marzo de 1958 Raúl, ya ascendido a Comandante, partió al frente de la columna N.º 6 Frank Pais desde el campamento del Che con la misión de crear el Segundo Frente Oriental. En 11 días de marcha recorrió unos 200 km, atravesó la ruta más importante del país densamente vigilada y se internó en la zona montañosa que sería su teatro de operaciones. En ese territorio, de 18 centrales azucareros, nueve eran yanquis.

En 9 meses, Raul logró organizar seis nuevas columnas rebeldes con más de 1000 efectivos.

En la mente de Raul ya germinaba la idea de crear la aviación propia. Para ello ubicaron un aeropuerto en lugar seguro y muy pronto nació la Fuerza Aérea Rebelde con aviones capturados, enviados por el Movimiento y hasta naves enemigas capturadas. Ya entonces los yanquis abastecían aviones que bombardeaban a la población civil (un viejo hábito, parece).

En octubre de 1958, Raúl firmó la Ley Orgánica, que definió la estructura del Frente Oriental Frank Pais. En su comandancia se crearon siete departamentos y dos burós, el Agrario y el Obrero. Avanzaba la construcción del gobierno revolucionario en su sector.

El 1º de enero de 1959 triunfa la Revolución y el resto es historia conocida.

El 2 de febrero, el Consejo de Ministros lo designó como segundo jefe de las fuerzas de Aire, Mar y Tierra, lo que equivalía a primer sustituto del Comandante en Jefe. El 16 de octubre se constituyó el ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

En 1962, Raúl tuvo una participación muy directa en los acontecimientos relacionados con la Crisis de los Misiles. Solo Fidel y él participaron en las primeras conversaciones con los enviados soviéticos.

En 1975, Raúl inauguró los trabajos del Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba.

Bajo la conducción de Raúl, las FAR jugaron un papel destacado en muchas partes del mundo. Pocos conocen la participación de 170 combatientes, en 1974, en la Séptima División siria, a 1200 metros del enemigo, durante 73 días, para defender a Damasco del avance sionista. O el papel jugado en Etiopía ante la invasión somalí. Más conocido es su papel decisivo en Angola, donde tendría lugar el principio del fin del régimen racista de Sudáfrica. En total, por su lucha internacionalista Cuba sufrió la pérdida de poco más de 2.000 vidas (entre ellos 500 oficiales) a las que sumamos ahora a los 32 caídos en Caracas en defensa del presidente Nicolás Maduro y su esposa.

En el continente africano estuvieron cerca de 400.000 cubanos, entre ellos 56.000 oficiales, todos voluntarios. A eso debe sumarse los cientos de miles de voluntarios en situaciones de catástrofes y para la atención sanitaria en las zonas más pobres o inhóspitas de los médicos y educadores cubanos.

En 1982, fue Raúl el encargado de entrevistarse en Moscú con Yuri Andropov. En las nuevas condiciones, se reforzó la preparación moral, política, material y técnica para la guerra de todo el pueblo.

Esta breve síntesis tiene por objeto homenajear a Raúl Castro en su 95 cumpleaños y expresar nuestra inquebrantable solidaridad con el pueblo de Cuba en uno de los momentos más duros en la historia de la Revolución debido al brutal endurecimiento del ilegal bloqueo yanqui. Si el pedófilo estafador de la Casa Blanca piensa que puede repetir en Cuba la artera maniobra llevada a cabo en Caracas, sugerimos que se lo piense dos veces. Nadie que se adentre en el Territorio Liberado de América Latina con fines agresivos vivirá para contarlo.

Aunque algunos de los gobiernos de nuestra América parecen en este momento inclinados a la conciliación -cuando no prosternados, como el traidor Milei- con el imperialismo, principal enemigo de los pueblos y de la paz, los pueblos de América y el mundo sabremos hacer honor a nuestra tradición de hermandad y solidaridad internacionalista. ¡Fuera yanquis de América Latina!