CUBA, AMÉRICA LATINA Y EL MUNDO

La Generación del centenario de Fidel

En unos días, el 13 de agosto, se cumplirán 100 años del natalicio del compañero Fidel Castro. Quiso la historia que la obra revolucionaria de Fidel atraviese hoy su hora más crítica, agredida Cuba como nunca antes por el fascismo imperialista norteamericano. Al conmemorarse un nuevo aniversario del Asalto al Moncada, el presidente Miguel Díaz-Canel afirmó: “Los adversarios históricos de la nación cubana, embriagados por el avance de la derecha y la ultraderecha en la región y creyentes ciegos en el poder del dinero para comprar conciencias y someter voluntades, lanzan todos los días una amenaza contra la Revolución y todas las semanas anuncian un nuevo castigo para empresas y funcionarios cubanos e incluso para quienes, sean cubanos o extranjeros, se atrevan a enviar un barco de petróleo o invertir en Cuba (…) Los funcionarios del Departamento de Estado, expertos en redactar sanciones, hacer listas, inventar pretextos, son una versión moderna de los redactores de edictos y bandos militares que tanto se hicieron temer y odiar en los oscuros tiempos medievales o de las ocupaciones nazis en la Segunda Guerra Mundial. Como si el resto del mundo fuera su colonia, ordenan cómo deben hacerse las cosas bajo amenazas de castigo o agresión (…) La única amenaza contra la seguridad en la región, la verdadera y real amenaza contra la paz mundial y contra la vida humana, es la política de agresiones que provoca hambrunas, empobrecimiento, migraciones desordenadas, caos, inestabilidad y decenas de miles de muertes en todo el mundo. Cuba no es la primera ni será la última víctima de ese tipo de guerra que bloquea, asfixia y busca el estallido social con el único propósito de imponer gobiernos afines a los intereses imperiales. Por ello, desde esta tribuna, ¡denuncio que Cuba es víctima de un genocidio fríamente calculado! (…) El inmenso dolor de las familias cubanas se confirma en estadísticas: muertes causadas por la falta de medicamentos que durante décadas el país produjo y entregó gratuitamente o a precios subsidiados y hoy no alcanza a garantizar; más de 100.000 cirugías que no pueden planificarse ni ejecutarse, porque los hospitales no pueden ser protegidos de los apagones imprevistos en las ya frecuentes caídas del Sistema Electroenergético Nacional y por la falta de combustible para las plantas de apoyo; más de 118.000 pacientes de cáncer, entre ellos 1.200 niños que no pueden recibir los tratamientos de primer nivel, y están obligados a tratamientos alternativos de segunda y de tercera línea; y lo que es tan o más doloroso, la tasa de mortalidad infantil subió a 9,3 por cada 1.000 nacidos vivos, frente a los 4 o 5 que se registraban en años anteriores. ¡En esos números van los rostros de niños que no vieron la vida como consecuencia directa del bloqueo y de su genocida condición!”.

Fiel a su heroica historia y leal a Fidel y Raúl, el pueblo de Cuba no se recluye a relamerse las heridas. Le sigue buscando la vuelta una y mil veces: actualizando variables económicas, apelando a energías alternativas (fundamentalmente parques solares facilitados por la República Popular China), destilando plástico de desechos para obtener gasolina y diésel caseros, o utilizando baterías portátiles de litio, que se pueden cargar en unas horas y luego alimentar temporalmente televisores, ventiladores o incluso refrigeradores. “Simplemente va a caer”, les dijo Trump a los periodistas el 4 de enero, un día después de tomar el control del petróleo de Venezuela. Transcurrieron 8 meses ya.

Dijo Díaz-Canel el pasado 26 de julio: “En medio de tan grandes dificultades qué estamos haciendo: estamos trabajando, estamos creando, estamos innovando. En todas las áreas productivas, obreros, campesinos, científicos, intelectuales, artistas y estudiantes innovan, aportan, modifican tecnologías para seguir produciendo y seguir alumbrándonos, aunque sea mínimamente; mientras nuestros adversarios superan su propia perversidad pretendiendo dejarnos sin luces, sin agua, sin energía y sin esperanzas. Nuestra respuesta a la asfixia es la inventiva, la creatividad y, aunque les moleste, ¡también la alegría del pueblo cubano! (…) El llamado de ahora es a la acción, a no esperar, a no lamentarse, a no conformarse, a pensar como país, a buscar alternativas con audacia y creatividad, a cuidar cada recurso como si fuera el último, a producir, a sustituir importaciones, a desarrollar nuestro potencial. ¡A confiar en nuestras propias fuerzas! Que cada cubano en su puesto de trabajo, en su campo, en su taller, en su escuela, en su barrio sea y se sienta protagonista de la transformación que nos debemos para superar este momento (…)

Los cubanos de hoy somos también vencedores de imposibles, y en este 26 de Julio reafirmamos el compromiso con la patria, con la Revolución, con las conquistas del socialismo y con la tarea de levantar una economía golpeada despiadadamente por cuatro siglos de colonialismo, seis décadas de neocolonialismo y otras seis décadas de bloqueo reforzado hasta convertirse en un plan genocida”.