AFUERA MILEI, ABAJO EL MODELO
Hartazgo
Un presidente absolutamente desconectado, en tiempo y espacio, de la realidad que lo circunda. Una gestión de gobierno orientada pura y exclusivamente a ofrecer las garantías del saqueo a las grandes empresas transnacionales (mineras, tecnológicas, energéticas y agroexportadoras). Un bloque de poder inquieto de cara a la disputa electoral, que comienza a ensayar alternativas que aseguren (podríamos decir) un “mileísmo sin Milei”. Y un hartazgo popular que se extiende en la medida que empeoran drásticamente las condiciones de vida de las grandes mayorías. A grandes rasgos, este es el escenario planteado cuando falta un poco más de un año para las próximas presidenciales. Una eternidad para quienes se quedan sin laburo, aquellos que pagan un alquiler y no llegan al día 10 del mes, los que viven de una jubilación mínima o se quedaron sin su obra social.
La diferencia respecto a otro momento es que la bronca o el enojo no se limitan a la frustración o la impotencia, sino que comienzan a canalizarse a través de la lucha. La modificación de la Ley de Tierras no cayó en el Senado por la astucia de tal o cual dirigente político, sino por los miles y miles de compatriotas que colmaron las calles en la Ciudad de Buenos Aires y en numerosas ciudades del país movilizados por la defensa de nuestro territorio. Sobran los motivos, crece la disposición de dar la pelea frente a un gobierno que rompe todo, pero falta aún la reacción más decidida, coordinada y permanente de quienes deben estar al frente de esas luchas. No obstante, la realidad aprieta. Fue muy importante por esto mismo el acompañamiento de gremios y movimientos sociales en el reclamo de quienes afrontan deudas para resolver sus necesidades básicas: un flagelo en el país que ya alcanza (de una u otra forma) a más de 20 millones de personas. No fueron televisores para ver el Mundial, como dijo el energúmeno. Algo más “nimio”, como pagar la comida, o las tarifas de los servicios públicos.
En 2023, la participación de los servicios de luz, agua y gas en los salarios era del 5 por ciento. Hoy es del 15 por ciento, tres veces más. En la Argentina ya hay 5,5 millones de deudores morosos incobrables. Esto es: 1 de cada 4 personas y el 11% de la población total. La mora se concentra en quienes menos deben: las deudas chicas, tomadas para llegar a fin de mes, son las que más se atrasan. La morosidad de las empresas hace un año no para de crecer. En marzo del 2026 se situó en el 3,1% con entidades bancarias, en marzo de 2025 era de 0,9%. Hoy el 13% de las empresas endeudadas son morosas. La Ley Bases desreguló la aplicación de tasas de interés, punitorios y comisiones por parte de las entidades financieras. Las billeteras virtuales cobran tasas de hasta un 900%, y en las barriadas el narco hace estragos a través del crédito informal. Se duplicaron los delitos y denuncias vinculadas al cobro de deudas en el contexto actual de sobreendeudamiento familiar y morosidad récord.
Con una conflictividad creciente, una crisis económica, política y social “a punto calentito”, y el establishment midiendo variantes para un reemplazo, el gobierno nacional afronta los últimos meses del 2026 claramente condicionado por el escenario electoral en los Estados Unidos. ¿Qué puede pasar si el principal sostén de Milei (el que le permitió llegar a las actuales circunstancias) es derrotado en las parlamentarias del mes de noviembre? Sin dólares y con el mercado financiero desarmando ya hoy sus posiciones, el panorama pinta mal.
Milei expresa al fascismo neoliberal. Labura para los 1,5 millones de personas que compraron 2.400 millones de dólares solo durante el mes de junio de este año (Informe julio 2026 del BCRA). El resto sobramos. Por esto, tenemos que derrotar al modelo de saqueo y dependencia. La experiencia histórica (y reciente) revela que solo lo lograremos mediante la lucha. ¿Cómo? Ubicando los ejes reivindicativos en cada lugar, en cada movimiento de masas que nos permitan movilizar, generar conciencia y organizar a nuestro pueblo. Con la convicción de que vamos a salir de este pozo y que va a constituirse una alternativa electoral en torno a la figura de Axel Kicillof para confrontar con los candidatos que postule el enemigo (unificados o no). Antes y después del proceso electoral, la lucha por las reivindicaciones sigue. Es la única garantía de que no vamos a volver a cometer los mismos errores que posibilitaron la irrupción del engendro que nos gobierna.






































