MOROSIDAD RÉCORD

Endeudados hasta el cuello

Con la mitad de los hogares declarando que no llegan a fin de mes, las familias se encuentran cada vez más atrapadas en el endeudamiento. El dato más preocupante es que buena parte de esas deudas impagas son de montos relativamente “bajos”. Esto marca como el pueblo se está endeudando para sobrevivir (particularmente alimentos y servicios). La tarjeta de crédito, los préstamos personales y las billeteras virtuales se convirtieron para muchas familias en una forma de completar los ingresos que faltan para llegar a fin de mes. Con tasas de interés altísimas, una deuda que parecía manejable puede convertirse rápidamente en una bola de nieve imposible de frenar. Cuanto más se atrasa una persona, más crecen los intereses y más difícil se vuelve salir. Los casos de personas que se quitaron la vida por problemas vinculados a sus deudas, muchos de ellos jubilados, ya comenzaron a aparecer en los medios. Sin embargo, el Gobierno insiste en minimizar el problema, mientras los propios datos oficiales muestran que la morosidad no para de crecer.

Las empresas también están sintiendo el golpe. Necesitan crédito para mantener abiertas las persianas, pero con las ventas en caída y un mercado interno destruido, devolver esos créditos también se vuelve cada vez más difícil. Muchos de estos empresarios son incluso los mismos que decían que “había que darle tiempo” a Milei y ahora se están quedando en el camino. El Gobierno suele presentar estas situaciones como simples problemas entre privados, cuando el problema central es el modelo neoliberal que está aplicando. Si los ingresos se deterioran y financiarse cuesta una fortuna, no alcanza con decirle a una familia que no se endeude o a una empresa que venda más. Tampoco alcanza con que cada banco negocie individualmente con cada deudor. Cuando el problema alcanza a millones de personas y decenas de miles de empresas, ya no es un problema individual, es un problema general, sistémico. Argentina necesita, además de una mejora en los ingresos de los trabajadores, un sistema financiero que esté al servicio del pueblo. Necesita crédito accesible para que una familia pueda progresar y para que una empresa pueda invertir en mayor producción; todo lo contrario de lo que está sucediendo hoy con este esquema de deterioro social y usura sin freno.

Lo que los datos no muestran

El sobreendeudamiento no termina cuando una persona queda fuera del sistema financiero. Muchas veces empieza ahí una etapa todavía más peligrosa, que es cuando se recurre a prestamistas informales. El fenómeno está creciendo en los barrios populares y funciona como el último eslabón de esta cadena de endeudamiento. Una deuda que empezó para comprar comida, cargar la SUBE o pagar un gasto urgente puede terminar poniendo en riesgo la integridad de una familia. Estos prestamistas se aprovechan de una situación de desesperación económica, ofrecen dinero sin requisitos y a domicilio, pero con intereses muy superiores a los bancarios (que ya son de usura con este gobierno). En algunos casos, detrás de estos negocios aparecen vínculos con otras economías ilegales, como el narcotráfico, el juego clandestino o las apuestas. No hay estadísticas que permitan saber cuántas personas terminan recurriendo a estos préstamos ni cuánto dinero circula por ese circuito. Pero, si la morosidad bancaria casi se duplicó en un año, es obvio que lo mismo sucedió en los barrios -o tal vez más-.

Iniciativa bonaerense

Bajo la gobernación de Axel Kicillof, en la Legislatura bonaerense ya se acumulan al menos diez proyectos para intentar dar respuesta al sobreendeudamiento. Las propuestas son varias: regulaciones a las empresas de cobranza, refinanciación de deudas, protección de la vivienda única, límites a los créditos ofrecidos por aplicaciones y billeteras virtuales y mayores derechos para los consumidores de servicios financieros. También hay iniciativas para evitar embargos y crear mecanismos de mediación para quienes ya no pueden afrontar sus deudas. Una parte importante de las iniciativas apunta a los créditos otorgados por billeteras virtuales y aplicaciones, donde se denuncian tasas superiores al 1.000% y mecanismos de cobranza abusivos. Algunos proyectos buscan impedir que estas plataformas accedan a contactos, fotos, ubicación o micrófono del usuario como condición para otorgar un préstamo. Desde el oficialismo bonaerense plantean que el crecimiento de la morosidad no puede separarse de la política económica nacional. La pelea entre el gobernador y el evasor Marcos Galperin es un ejemplo de lo que está en discusión. Kicillof también cuestionó directamente a Milei por este tema. Mientras tanto, la Provincia comenzó a impulsar respuestas propias. El Banco Provincia amplió sus programas de refinanciación, con tasas más bajas y plazos de hasta seis años, y ya realizó miles de operaciones durante 2026. El debate de fondo ya está planteado.

EN INDIVIDUOS Y FAMILIAS

  • 5.500.000 personas, de las 20,6 millones que están endeudadas, son morosas: es decir, el 26,7% de las personas endeudadas tiene al menos una línea de crédito con un atraso de tres meses o más.
  • 3.300.000 personas, equivalentes al 16% del total de endeudados, acumulan atrasos de un año o más en al menos una de sus deudas: son quienes se encuentran en la categoría de mayor deterioro crediticio, considerada “irrecuperable”.
  • +2.500.000 de deudores morosos nuevos en comparación con el año pasado. Los deudores que más crecen son aquellos en situación 5 o “irrecuperables”.
  • $412 mil o menos es el monto de la mitad de las deudas que actualmente están en mora. Las deudas más chicas son, además, las que presentan las mayores tasas de morosidad, lo que muestra que buena parte del endeudamiento está vinculado a gastos de subsistencia.
  • +85% fue el incremento, en apenas un año, de los deudores “irrecuperables” entre los jóvenes de 15 a 29 años. En ese grupo, el 24% de los deudores tiene al menos una línea de crédito con un atraso de un año o más.
  • 124% a 1.376% puede llegar el costo financiero total por préstamos en Billeteras Virtuales, como la del usurero y evasor de Marcos Galperín. En bancos rondan entre 80% y 120%, si es que no hay mora, y puede llegar a 400% en caso contrario.

EN EMPRESAS

  • +65% fue el incremento porcentual de empresas con líneas de créditos “irrecuperables” en el último año.
  • 13,5% de las empresas endeudadas tienen al menos una línea de crédito con atraso de pago. Medida por monto, la morosidad empresarial más que triplicó llegando al 3,1% en marzo de 2026, frente al 0,9% de un año antes.
  • 7,7% de esas empresas endeudadas tienen, por lo menos, una deuda con más de un año de atraso en su pago (son “irrecuperables”): estamos hablando de 21.948 empresas.
  • 6,1% -tomando solo entidades bancarias- fue la morosidad (por monto) en el sector de la construcción, el más golpeado de todos, frente al 3,1% promedio. Le siguen restaurantes (5,2%) y comercios (5%). En industria fue del 3,5%.
  • 0,4% promedio fue la morosidad (por monto) en los sectores menos afectados, estos son: intermediación financiera, gas y energía. Estamos hablando de los únicos sectores concentrados que se beneficiaron bajo este modelo neoliberal de saqueo.
  • 42% a 65% ronda el Costo Financiero Total crediticio para empresas y de 58% a 73% por uso de descubierto bancario común (que se encarece por comisiones de acuerdo y el IVA), pero cuando una entra en mora, por ejemplo, con proveedores, las tasas pueden saltar a porcentajes muchísimo más altos.