PETRO Y LULA, LA POSICIÓN DE AMÉRICA LATINA
Antimperialismo en Naciones Unidas
El mandatario colombiano desarmó con una fuerza demoledora la remanida utilización por parte de los Estados Unidos del flagelo del narcotráfico (“guerra contra las drogas”) para intervenir en los asuntos internos de otros países. El marco de fondo es la arremetida yanqui en aguas del Caribe, con el despliegue de destructores y aviones, con el único fin de preparar las condiciones para una agresión militar contra la República Bolivariana de Venezuela y desestabilizar a toda la región. “La política antidrogas no es para la salud pública de la sociedad, sino para la política del poder. No quieren que se haga la luz en América Latina y llegue de nuevo la hora de los pueblos. Los jóvenes asesinados con misiles en el Caribe no eran del Tren de Aragua ni de Hamas, eran caribeños, posiblemente colombianos (…) Los narcotraficantes viven en otra parte, y no es en la América Latina. Trump lanza misiles sobre lanchas desarmadas de emigrantes y los acusa de narcotraficantes y terroristas sin ellos tener una sola arma para defenderse. Cuando los narcotraficantes viven en Nueva York, aquí mismo, a unas cuantas cuadras, y en Miami (…) Trump no solo deja que caigan misiles contra los jóvenes en el Caribe, no solo encarcela y encadena migrantes, sino que permite que lancen misiles contra niños, jóvenes, mujeres y viejos en Gaza, se hace cómplice del genocidio, porque es genocidio y hay que gritarlo una y otra vez”. Es un breve fragmento, no obstante su contundencia nos exime de mayores adjetivaciones. La delegación yanqui abandonó la sala en plena exposición, un reconocimiento para el compañero Petro.
En otro de los momentos más significativos de la Asamblea, el presidente Lula afirmó que “vivimos una época de crecientes angustias, frustraciones, tensiones y miedo. Somos testigos de una alarmante escalada de disputas geopolíticas y de rivalidades estratégicas. 2023 ostenta el triste récord del mayor número de conflictos desde la Segunda Guerra Mundial. El gasto militar global creció por noveno año consecutivo y alcanzó los 2,4 billones de dólares. Se han movilizado más de 90 mil millones de dólares con arsenales nucleares. Estos recursos podrían haberse utilizado para luchar contra el hambre y el cambio climático. Lo que vemos es un aumento de las capacidades bélicas. El uso de la fuerza, sin amparo en el Derecho Internacional, se está convirtiendo en la regla (…) En Gaza y en Cisjordania presenciamos una de las mayores crisis humanitarias de la historia reciente, que ahora se extiende peligrosamente al Líbano. Lo que comenzó como una acción terrorista de fanáticos contra civiles israelíes inocentes se ha convertido en el castigo colectivo de todo el pueblo palestino. Hay más de 40.000 víctimas mortales, en su mayoría mujeres y niños. El derecho de defensa se ha transformado en el derecho de venganza. Conflictos olvidados en Sudán y en Yemen imponen un sufrimiento atroz a casi treinta millones de personas”.
Además de referirse al cambio climático y a las potencias responsables de este fenómeno irreversible, Lula se refirió directamente a Trump y su inaceptable injerencia para impedir el proceso judicial contra Bolsonaro. Dijo el líder brasilero: “En Brasil, la defensa de la democracia implica una acción permanente contra los ataques extremistas, mesiánicos y totalitarios que propagan el odio, la intolerancia y el resentimiento. Las brasileñas y los brasileños seguirán derrotando a quienes intentan socavar las instituciones y ponerlas al servicio de intereses reaccionarios. La democracia debe responder a las aspiraciones legítimas de quienes ya no aceptan el hambre, la desigualdad, el desempleo y la violencia. En un mundo globalizado, no tiene sentido recurrir a falsos patriotas y aislacionistas. Tampoco hay esperanza en recurrir a experimentos ultraliberales que no hacen sino agravar las dificultades de un continente empobrecido. El futuro de nuestra región depende sobre todo de la construcción de un Estado sostenible, eficiente e inclusivo que haga frente a todas las formas de discriminación. Que no se intimida ante individuos, corporaciones o plataformas digitales que se consideran por encima de la ley. La libertad es la primera víctima de un mundo sin reglas”.
Ambos líderes representaron con dignidad a nuestro continente, donde el antimperialismo es la clara expresión mayoritaria de pueblo y gobiernos.






































