CHE PUGLIESE
Folclore ¡a la calle!: encuentros que echan raíces
La actividad cultural en el Che Pugliese no descansó en todo el verano. Es que con el lanzamiento de Folclore ¡a la calle! se logró fundar una verdadera fiesta popular en el corazón de Villa Mitre.
Se trata de una nueva propuesta promovida por miembros del centro cultural y músicos amigos de la casa. La iniciativa busca ganar el espacio público y resistir frente a los obstáculos que impone la gestión macrista y las lógicas neoliberales que la derecha toda estimula. La misma ya tuvo sus dos primeros encuentros y estima conformar una nutrida grilla para los próximos meses.
Tanto en su debut de enero como en el segundo encuentro de febrero, Folclore ¡a la calle! contó en su escenario con los compañeros y mentores de la actividad, Casanova Palacio Dúo, y con la banda local Sachapepers. En ambos casos se dejó constancia del importante acervo musical que el barrio conserva y la estrechez comunitaria que se logra conformar por medio de la cultura y el folclore.
De la partida también fueron parte el gran folclorista Chango Torres, que además de su banda con bombo y bandoneón, contó con la participación del reconocido proyecto cultural y educativo Sembrando Legüeros, conducido por Mariana Mariñelarena, y que brindaron un verdadero espectáculo de ensamble de bombos. Asimismo, Erica Corsiglia se destacó en la última edición enriqueciendo de voces femeninas la velada musical.
De destacar es el papel de la profe Nati Pierangeli, quien, además de coordinar el trabajo artístico del evento, es quien abre cada peña con sus buscadas y convocantes clases abiertas de folclore.
No faltaron las dificultades y los contratiempos generados por la policía. Tampoco la solidaridad vecinal para actuar y garantizar un buen espectáculo del que, en definitiva, todos terminaron siendo partícipes. No obstante, cada evento se caracterizó, al margen de su elevado nivel musical, por la gran asistencia del vecindario como de otras zonas aledañas que durante toda la noche no dejaron de acompañar cada chacarera y cada zamba con múltiples rondas, bailes y zapateos, configurando así una mística particular, de fraternidad y compromiso con la cultura popular y con este espacio que día a día crece y echa raíces para seguir construyendo comunidad.






































