CONFLICTIVIDAD Y RESISTENCIA

Luchar contra la reforma laboral de Milei, es luchar contra el imperialismo yanqui 

Los primeros meses del año no fueron de descanso y pasividad para la militancia del Partido.  Mientras en Argentina el Gobierno avanzó con una reforma que legaliza el abaratamiento de despidos, profundiza la flexibilización y golpea la organización obrera, en la región el imperialismo norteamericano apuesta a una escalada guerrerista ante su hegemonía declinante tras los ataques a Venezuela y el recrudecimiento del bloqueo criminal al hermano pueblo de Cuba y su Revolución. No son fenómenos aislados, sino expresiones distintas de un mismo movimiento reaccionario: disciplinar a los trabajadores, asegurar las ganancias de los monopolios y consolidar la subordinación ante el capital financiero transnacional. Con esta perspectiva de vinculación clara de lucha clasista y antiimperialista, los distintos organismos del Partido se pusieron al frente de una fuerte tarea de agitación y propaganda en las calles para enfrentar la reforma y explicar su verdadero alcance entre los trabajadores.

En la zona norte del Conurbano, en las estaciones de Villa Adelina y Munro, se salió a volantear todos los días y explicar las implicancias de la reforma antiobrera y esclavista. Muchos laburantes, vecinos jubilados y pibes se acercaron a charlar y a intercambiar opiniones, expresando su agradecimiento por la presencia de nuestros camaradas en la calle dando la batalla. En la zona oeste también se salió con fuerza. Las volanteadas semanales en la estación de Ituzaingó para denunciar el proyecto de oscurantismo patronal ayudaron a continuar el trabajo que venimos sosteniendo desde hace tiempo de instalación de la referencia de nuestra línea y enfoque de lucha. Esto fue acompañado con una serie de pintadas y afichadas en el barrio Villa Ariza con consignas tales como “Modernización las pelotas: ¡Abajo la reforma antiobrera!”, “¡Fuera Yanquis de Venezuela y América Latina! ¡Fuera Milei mulo de Trump!” y “Cuba sí, Yanquis no”. En igual perspectiva replicaron sus iniciativas la militancia de la zona sur en la estación de trenes de La Plata, así como lo hizo la militancia porteña con volanteadas y piqueteos de la prensa. Todo esto fue un clima de preparación para las movilizaciones de los días de tratamiento parlamentario de la ley; marchas que acompañamos junto al paro activo del movimiento obrero y las distintas organizaciones políticas y sociales. 

Pese a ser aprobada la reforma, los comunistas del PCCE entendemos que ninguna ley por más reaccionaria que sea, puede suprimir la lucha de clases y por tanto este retroceso prepara, también, nuevas condiciones para la organización y la resistencia. Las derrotas de los pueblos no clausuran la historia, son siempre circunstanciales. Al margen de la penosa actitud de complicidad que por acción u omisión desempeña la burocracia sindical, hay un clima de conflictividad en todo el país que denota una resistencia incipiente y aislada. La tarea es darle un cauce político de lucha: pasar de la insatisfacción y la queja individual por la carestía de la vida y los salarios de miseria, a una bronca organizada y consciente que no sólo se plante sino que avance, confiando sus propias fuerzas, en la superación del pésimo estado de cosas en el cual se encuentra la inmensa mayoría asalariada de nuestro país.