La compañera Cristina presentó su libro Sinceramente en Santiago del Estero, ante una multitud de seguidores.

Desde su llegada a la capital de Santiago del Estero el lunes por la noche, la presencia de Cristina fue un verdadero acontecimiento político y de movilización popular. Una improvisada caravana la acompañó desde el aeropuerto hasta un hotel céntrico. En el aeropuerto la esperaban el gobernador local, Gerardo Zamora, su vice, José Emilio Neder, quien a su vez es el presidente del PJ santiagueño, y los diputados y senadores nacionales del Frente Cívico por Santiago, el espacio político que gobierna la provincia desde hace 14 años.

El salón del “Forum” -una vieja estación de trenes refaccionada durante su gestión- lució lleno y afuera miles de seguidores y militantes se acercaron para expresar su apoyo. Marcelo Figueras, escritor y biógrafo del Indio Solari, participó en la presentación del libro de Cristina; con sus preguntas o referencias a los capítulos de Sinceramente, le daba el pie para profundizar y recorrer diversos temas.

Así, Cristina fue recorriendo distintos momentos de la gestión Néstor y de sus dos mandatos. También se refirió a la actualidad, y en cada momento de la charla volvía a reflexionar sobre la situación económica que atraviesa nuestro país. “Las cosas que nos pasaron no fueron casualidades, sino que fueron el resultado de las políticas que se aplicaron; hoy pusieron el país patas para arriba”, dijo, en franca crítica al gobierno de Mauricio Macri. Recordó la decisión de Néstor Kirchner al renegociar la deuda con el FMI. “Nos habían hecho creer que no se podía sin el FMI, pero Néstor nos demostró que podíamos tener un país con autonomía y desarrollo industrial”, subrayó y comparó aquel pagó de 9 mil millones de dólares con la deuda acumulada en los tres años y medio de gestión de Cambiemos, que alcanza los 57 mil millones de dólares de préstamo del Fondo. “Me tocó y me dolió mucho que aquella gesta que hicimos con Néstor, cuando decide con Lula pagar al Fondo Monetario Internacional para desembarazarnos de su tutelaje. Ahora esa deuda de 9 mil y pico de millones de dólares se ha transformado en una de 57 mil y pico millones de dólares”, recordó.

Desde el escenario, la expresidenta aseguró que “La historia no se repite nunca. Siento y sentí la necesidad de poder dar un gesto, poder despojarme de todas las vanidades legítimas que tiene cualquier persona y dar un testimonio de que estamos dispuestos a ayudar a unir a los argentinos en un momento difícil para todos y todas”. Remarcó que muchas personas la agarraron de la mano, la frenaron y le pidieron “volvé”, pero aclaró: “No es una cosa de nostalgia, sino que la gente está muy mal en serio, está angustiada porque le han puesto las patas para arriba”. En esa línea, remarcó su absoluto compromiso para poder trabajar fuertemente por reconstruir un país que tendrá grandes dificultades, incluso más de las que hay actualmente. “Sería mentirosa si les dijera que todo se va a solucionar mágicamente. Es imposible solucionar mágicamente un endeudamiento tan brutal”, advirtió.

En un martes convulsionado por los anuncios políticos, Cristina analizó que “Estamos a tiempo de mirar lo que nos pasó, lo que nos está pasando y, a partir de allí, poder construir una mirada común, que no quiere decir pensar igual, pero sí llegar a un acuerdo básico que nos permita pensar un futuro para nuestros hijos e hijas. Este es mi compromiso”, concluyó.

TEXTUALES CRISTINA

«Creo que el tema de la mentira y el odio se utiliza para dividir, enfrentar, hacerle creer a los pobres que la culpa de su pobreza la tienen otros pobres. Hacerle creer que la plata de los impuestos se la llevan los ‘planeros’, o las asignaciones universales por hijos. Hay una estrategia para sembrar odio y división, en donde se benefician unos pocos.”

«Tenemos que ser inteligentes para sustraernos a esa maquinaria del odio. En las decisiones del odio tiene que haber eso. Es muy fuerte. Son distintos medios pero los fines son los mismos. Apelan a nuestros sentimientos como seres humanos. Siempre hablamos de igualdad pero no nos creemos iguales, nos creemos que somos mejores a otros. Se pivotea para hacerle creer a alguien que lo que tiene no tiene nada que ver con el modelo económico del país. Y lo que no tiene es por culpa suya. En el fondo, si me raspan y me raspan, diré que llegué por mis condiciones. Y no, se da por interrelaciones y por demás cuestiones para llegar a un punto.”

«El rol que han tomado las mujeres, las chicas de los secundarios, ahí se ve una fuerza e incluso en sus compañeros de colegio que las acompañan a las marchas. Es muy fuerte. Si sos una mujer que además pretende estar a la altura de todos los demás hombres, es difícil. Duro. No me arrepiento de nada igual. Para nada. Tal vez sí me hubiera gustado que me defendieran más las dirigentes feministas. Había calificativos que eran por mi condición de mujer. Critiquen a la presidenta como política, pero no como mujer. Creo que hicimos escuela con este tema de las mujeres”.

«A lo malo hay que encontrarle la parte buena. ¿Qué tiene de bueno este momento? Hemos podido comprobar en un muy corto plazo, en tres años y medio desde que el nuevo gobierno llegó a la Casa Rosada, que todo lo que nos decían que teníamos que hacer para no terminar en la situación de crisis económica en la que estamos, no era cierto. Teníamos razón.”

«Teníamos razón en no abrir las importaciones para que se destruya la industria nacional, teníamos razón en que había que fortalecer el mercado interno e impulsar el consumo, teníamos razón cuando decíamos que había que reservar los dólares para la industria. Decían que si le pagábamos a los fondos buitres iban a venir miles de millones de dólares de inversión; les pagamos y no vinieron inversiones, sino que volvió el FMI.”

«Quiero que sepan de mi absoluto compromiso para trabajar por este país, que va a atravesar grandes dificultades. Mentiría si les dijera lo contrario. Es imposible solucionar mágicamente un endeudamiento tan brutal. En 2003 la deuda (con el FMI) era de 9 mil millones y pico de dólares, ahora es de 57 mil millones.”

«Yo ya fui presidenta y siento que tengo que poder ayudar y colaborar a terminar con esta catástrofe social y económica que viven los argentinos y argentinas. Pero sentí la necesidad de dar un gesto, de despojarme de todas las vanidades legítimas que tiene un ser humano. Dar testimonio de que, en serio y definitivamente, estamos dispuestos a ayudar y unir a los argentinos en un momento difícil para todos y para todas.”

«Estamos a tiempo los argentinos y las argentinas de mirar lo que nos pasó, de mirar lo que nos está pasando, y a partir de allí poder construir una mirada común, lo que no quiere decir pensar igual, pero sí llegar a acuerdos básicos sobre las cosas que nos permitan volver a pensarnos como un país con futuro para nosotros y para nuestros hijos. Este es mi compromiso.”