Frente a esto, la estrategia sanitaria de la Provincia gobernada Axel Kicillof consiste en hacer una vigilancia epidemiológica estricta rastreando la posible circulación. Buscar los casos, rastrear los contactos y aislar a los positivos, especialmente en los barrios vulnerables. Esto es lo que sucedió en Villa Azul, donde se decidió desplegar todas las agencias del Estado y poner en marcha un operativo que llamó cerco comunitario.

Días atrás el presidente anunció la extensión de las medidas de aislamiento y/o distanciamiento social hasta fines de junio para CABA y Provincia de Buenos Aires y la flexibilización para aquellas ciudades donde la curva de contagio fue bajando hasta estar en alrededor de los 25 días (duplicación de casos). La división del país será entre dos tipos de ciudades o provincias: aquellas que por su curva de contagios en ascenso seguirán en ASPO (Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio) y las que hayan controlado la curva de contagios pasarán a DISPO (Distanciamientos Social Preventivo y Obligatorio).

La COVID-19 continúa su avance en la Capital Federal y en el Conurbano bonaerense conformando una situación compleja, y que si no se detiene a tiempo puede traer graves consecuencias. En este contexto, Larreta flexibilizó la cuarentena, con mayor apertura de comercios, paseos y ejercicios. La justificación pública que dio fue el agotamiento producto de los 80 días de encierro. Con su mejor cara de gestor comprensivo y amable, dijo que el concepto de salud es integral y puso en valor la salud psíquica de los porteños (justamente los represores del Borda, los que nunca llevaron adelante la Ley de salud mental y nos dejaron sin Ministerio de Salud).

Existe un cansancio más o menos colectivo, después de 80 días de ASPO, y es el resquicio que trata de exacerbar la derecha. El agotamiento se volvió el leitmotiv de la variante “blanda” de los anticuarentena, tanto lo repiten que te lo producen. La distracción de los fascistas Biondini y los liberales marginalistas en el Obelisco fue perdiendo su gracia. Prueban con toda la artillería conocida, fake news y profundización del odio, blindaje mediático mediante. Van buscando las maneras de esmerilar las medidas dispuestas por el gobierno nacional y la Provincia de Buenos Aires ante la emergencia sanitaria. Buscan provocar el caos social utilizando cualquier medio disponible. Es la receta impulsada por la derecha desde Trump hasta Bolsonaro y pasando por las terminales del Pro, los muertos no importan.

A pesar de todo esto, el consenso social alrededor de las medidas de cuidados dispuestas por el gobierno nacional se mantiene y les juega en contra. Este consenso es el que obliga a Larreta estar presente en cada conferencia de prensa y muchas veces tener que dar marcha atrás con sus propuestas de mayor flexibilización. En este contexto no le conviene salir a reclamar el fin de la cuarentena. Pero, por otro lado, mantienen un grado de inacción sobre la situación sanitaria que empeora. El virus tiene un crecimiento inusitado sin un esquema de contención, rastreo y aislamiento efectivo para evitar la propagación. El lunes último, el día con más muertos desde que comenzó la cuarentena, se pudo observar multitudes de runners en las principales avenidas de la ciudad. Un espectáculo inquietante para los millones que en el AMBA respetan el distanciamiento social.

Por otro lado, la estrategia sanitaria de la Provincia consiste desde hace tiempo en hacer una vigilancia epidemiológica estricta rastreando la posible circulación. Buscar los casos, rastrear los contactos y aislar a los positivos, especialmente en los barrios vulnerables. Esto es lo que sucedió en Villa Azul, donde la Provincia decidió desplegar todas las agencias del Estado y poner en marcha un operativo que llamó cerco comunitario. Hubo gestiones ante Enacom para obtener tarjetas de conexión a Internet. Un operativo de alimentos, materiales de limpieza, certificados de trabajo a quienes lo necesitaban. Y hasta un acuerdo con el Banco Provincia para instalar un cajero móvil. Pese al boicot mediático, la medida contó con el acuerdo de los habitantes del barrio y hoy el brote está controlado.

Cuando se abrió Ciudad de Buenos Aires se disparó la curva en la Provincia de Buenos Aires, por la movilidad laboral. Hasta el 6 de mayo, CABA y el Conurbano venían parejos; CABA un poco por encima comienza la escalada en la curva de contagio. Diez días después comienza el crecimiento del Conurbano y se acelera el tiempo en que se duplican los contagios. Esta tendencia se mantiene y explica los reparos de Kicillof en abrir más actividades en los tres primeros cordones.


Provincia y CABA. La situación.

(Datos del 8 y 9 de junio)

• En 15 días se triplicó la cantidad de casos en el AMBA. Entre Provincia de Buenos Aires y CABA suman 95% del total de casos nuevos.

• Entre CABA y Provincia representan el 87% (21.555) de personas contagiadas del total nacional. Ciudad de Buenos Aires con un total de 11.965 casos y Buenos Aires 9.590 casos. En el AMBA el 96,0% de los casos son No Importados.

• La Provincia de Buenos Aires tiene una población de 17 millones, 13 millones en el Gran Buenos Aires (con 49 casos por 100 mil habitantes) y el interior con 4 millones (con 8.5 casos por 100 mil habitantes). Duplica sus casos cada 14 días.

• La CABA con 3 millones de habitantes (con 389 casos por 100 mil habitantes) duplica sus casos cada 16 días.

• En Provincia de Buenos Aires el corredor Sur, pegado a Capital, es el más afectado: Lanús, Avellaneda, Quilmes. Del Noroeste Gral. San Martin y Tres de Febrero. Entre el 16 y 18 % de los casos se concentra en barrios populares y asentamientos. El resto de los casos se distribuye en el Conurbano y focos en el interior como Olavarría, Necochea.

• En CABA todos los barrios tienen presencia de casos. Los cuatro más afectados son Retiro, Flores, Barracas, Balvanera. El 50% de los casos se encuentra localizado en barrios vulnerables.

• La positividad en CABA es del 34,1%. En Provincia de Buenos Aires con un promedio del 12.5%, que en el Conurbano se eleva a alrededor del 16%. Los indicadores de CABA son muy preocupantes.

¿Qué es el porcentaje de positividad?

Indica cuántos de los test que se realizan dan positivos. Por las características del coronavirus (muy contagioso y muchos casos asintomáticos), si el porcentaje de positividad es alto es un indicio de que se está testeando poco. Si de cada 10 test, 3 son positivos, significa que probablemente hay mucha gente que porta el virus pero que no fue testeada todavía. La OMS recomienda que el índice de positividad no supere el 10 por ciento, o sea, que de cada 10 test que hagan, no más de 1 dé positivo. El porcentaje de positividad junto a otros elementos sirve para tomar decisiones sobre cómo actuar en el territorio y cuáles son las estrategias para combatir la pandemia.

¿Cuál es la estrategia en la provincia?

La estrategia de la Provincia consiste desde hace tiempo en hacer una vigilancia epidemiológica estricta rastreando la posible circulación en barrios vulnerables. En esta etapa ya no alcanza solamente la vigilancia pasiva, esto es, esperar que quienes tengan síntomas se acerquen a los hospitales. Es necesario buscar los casos, en especial en los barrios vulnerables, donde la circulación podría multiplicarse rápidamente. Pero esta estrategia es sostenible solamente si los focos de infección son pocos y están controlados. Si se produce una mayor apertura, empieza a perderse el control sobre los focos y es más difícil mitigar el contagio. Por eso la preocupación de Kicillof ante la apertura de CABA.