PATRIA O FMI

Si hay acuerdo, hay cogobierno

La intervención presidencial en la apertura de sesiones legislativas tocó una enorme variedad de temas que ocupan la agenda política nacional. No obstante, consideramos que bastan sólo tres de ellos para exponer las cuestiones de fondo que hoy están en discusión, en general y hacia el interior del Frente de Todos que nuestro Partido integra. Si se consolida el sentido actual (a nuestro entender equivocado), el gobierno tendrá grandes dificultades para revalidar en el 2023, lo que allanaría el camino para un retorno del neoliberalismo puro y duro.

La carestía de la vida, la inflación, el alza desenfrenada de los precios, es la principal preocupación de nuestro pueblo. Se repite hasta el hartazgo que es un fenómeno multicausal, cuya resolución no es inmediata. Sin embargo, dentro de sus muchas causas hay una que sobresale: el rol de los formadores de precios en toda la cadena de comercialización. La política del gobierno nacional (con excepción de algún funcionario o funcionaria) ha sido la de no confrontar. Una parte significativa del crecimiento económico del 2021 lo acapararon 3 o 4 vivos, como advirtiera CFK. La decisión o no de poner un freno a este saqueo de los salarios y jubilaciones está asociada a otra decisión, más estructural: si se busca realmente distribuir la riqueza o simplemente alcanzar un nuevo derrame a partir de un desarrollo de sectores productivos, tributarios al poder real. Días atrás generó entusiasmo la versión de que podría crearse una empresa estatal de alimentos. Lamentablemente duró lo que un suspiro, ante la rápida desmentida del siempre atento ministro de Producción. Se paga un costo, ya sea confrontando con los factores de poder o perjudicando los intereses de las mayorías. Hay que elegir.

La negociación con el FMI es determinante porque condiciona todas las decisiones, no sólo las de política económica. Difícil será disciplinar a quienes especulan con el precio de los alimentos, previo aval de la representación del Fondo que audite nuestra economía cada tres meses. La fórmula de ellos es otra: menos crecimiento, menos trabajo, menos salarios y menos consumo. Y aun así, más gasto no significa redistribución, sobre todo cuando se acuerda planchar el crecimiento para reducir el déficit. El presidente aseguró que no habrá “reformas estructurales”, sin embargo se comprometió estudiar la “sustentabilidad” del sistema previsional, según surgen de detalles posteriores. Si es necesario explicar una y otra vez las decisiones económicas, es porque no se quiere ser claro. Advertencia del compañero Fidel. 

Sucede ahora con las tarifas eléctricas y los subsidios que el FMI exige ajustar (piden un aumento del 60%). Se había informado que sólo se afectaría a los sectores más ricos, y que para la población de ingresos medios el incremento no sería mayor al 20%. Ahora resulta que sí podría superar ese porcentaje en función de la evolución salarial. Sería una enorme decepción confirmar que renunciamos a atribuciones soberanas. Por esto sostenemos que si hay acuerdo, hay cogobierno.

La posición oficial respecto al conflicto entre Rusia y Ucrania osciló desde la neutralidad hacia los intereses de los Estados Unidos, sacrificando una tradición histórica en nuestro país. ¿Será para ablandar los términos del acuerdo con el Fondo? ¿O también vamos a un realineamiento en política exterior? Que nadie se engañe, es la política del imperialismo la que pone en riesgo la paz mundial. Lo que subyace a esta escalada es la creciente debilidad de los Estados Unidos como potencia hegemónica y la transición hacia un nuevo orden multipolar de la mano de la República Popular China y la Federación Rusa (ver declaración del PCCE fechada el 25/02/2022).

¿Cómo intervenimos como pueblo frente a las disyuntivas en curso? Con lucha, con organización en los frentes de masas, con la decisión de discutir lo que haya que discutir en el seno del Frente de Todos para que el gobierno siga representando los intereses y sueños de las mayorías.