FRENTE AL FASCISMO NEOLIBERAL

Lucha y movilización

Pese a que aún conserva niveles de respaldo significativos (orillan el 40%) es ostensible cómo en sólo 100 días de gobierno creció el rechazo y malestar general frente a las políticas de ajuste, hambre y saqueo que impulsa Javier Milei desde diciembre de 2023. No hay antecedentes de un ambiente social tan áspero durante lo que se considera la luna de miel de la sociedad con el gobierno entrante. Tampoco hay antecedentes de un deterioro tan rápido de las condiciones de vida de una amplia mayoría de la población. No resulta una incógnita vislumbrar lo que retumba en la cabeza del presidente que “juega” con su perro muerto. Es cipayismo neoliberal: disolución nacional, neocolonialismo, sometimiento a las grandes transnacionales y a los objetivos estratégicos del imperialismo norteamericano en decadencia. 

¿Cómo se expresa esto en la vida cotidiana de millones de compatriotas? Caída drástica de los salarios, ingresos y jubilaciones (liquidadas en cuotas); destrucción de los ahorros en pesos; alquileres leoninos; industricidio con miles de laburantes en la calle; despidos masivos que significan un nuevo desguace del Estado; el descontrol y desregulación de los precios de consumo masivo; el desabastecimiento de los comedores populares; la muerte anunciada de pacientes oncológicos a quienes el gobierno les discontinúa sus medicamentos; el desmantelamiento de empresas estatales estratégicas; despidos masivos que significan un nuevo desguace del Estado: el desfinanciamiento de la educación y la investigación científica en todos sus niveles; tarifas de luz, gas, agua y transporte impagables; el ahogo fiscal a las provincias vía recorte total de los fondos coparticipables. En fin, un polvorín en ciernes. Como telón de fondo, el desfile de funcionarios yanquis: el jefe de la CIA por la Rosada, el despliegue de un equipo de ingenieros militares en el Paraná (principal arteria de salida de nuestras exportaciones a China) y la visita de la jefa del Comando Sur del Pentágono, que llega nada menos que un 2 de abril. 

Pero esto sería un réquiem si no hubiera lucha. Y la lucha crece, la masividad de esas luchas crece y crece la resistencia a la aplicación de este programa económico que es un genocidio social. Estatales, docentes, metalúrgicos, mecánicos, obreros de la construcción (a pesar del consagrado burócrata traidor que los conduce) llevan adelante diferentes acciones frente a los miles de despidos y suspensiones. Urge un paro y movilización nacional de todo el movimiento obrero organizado para poner un freno a la miseria planificada. Y sumar a todos los sectores políticos, sociales, culturales agredidos. 

La histórica movilización del 24 de marzo, con cientos de miles en las calles de todo el país, vinculó la reafirmación de la lucha por Memoria, Verdad y Justicia con las luchas actuales frente al gobierno negacionista, antipatria y hambreador. Milei y Villarruel preparaban alguna medida que morigerara las condenas a los genocidas, pero el impacto de una participación multitudinaria los hizo retroceder. Y la provocación del video institucional se redujo a eso: una provocación.

Lucha, movilización y organización. El descontento no es solo con el gobierno sino con la política en general. Sobre ese justificado rechazo se montan los factores de poder para seguir avanzando. Tenemos que salir al encuentro de todos y cada uno, dar la discusión abajo, desarmar el andamiaje de escepticismo, desánimo y resignación. La conciencia no decanta por sí sola. Hay que pinchar, sacudir prejuicios e intentar esclarecer sobre los riesgos del proceso de desgranamiento que atraviesa nuestro país. Esa es la tarea de quienes estamos dispuestos a dar la pelea, más decididos y algo más organizados. Caso contrario, la “alternativa” la va construir el enemigo, con los Pichetto y cía., con un peronismo sin kirchnerismo que garantice la continuidad del saqueo. La posibilidad de una salida popular la vamos a poner en pie desde los movimientos de masas, desde la lucha y la resistencia.