RODOLFO MÓDENA 1958-2022

Conciencia y lealtad

Durante años, esta contratapa de Nuestra Palabra tuvo la firma del camarada Rodolfo Módena. En diálogo con la redacción, se definía el tema y él le metía para adelante. “Lo que el Partido necesite”, era la expresión con la que Rodolfo ordenaba la conversación. El pasado 14 de agosto nos dejó temprana y sorpresivamente a los 63 años, con una extensa y consecuente militancia comunista a cuestas.

Módena nació el 24 de octubre de 1958 en La Plata, ciudad en la que militó toda su vida. Provenía de una familia comunista: su padre, militante sindical, fue fundador en 1960 de la Asociación Judicial Bonaerense (AJB) y luego de la CGT de los Argentinos. Cursó la enseñanza secundaria entre 1972 y 1976, primero en el Colegio Nacional de La Plata, luego en el Bachillerato de Bellas Artes. En 1973 se incorpora a la Federación Juvenil Comunista, ya inserto en la práctica política estudiantil. Como solía decir, militó y se formó en la Fede de Jorge Pereyra, con quien supo forjar una duradera amistad.

Estudió y se licenció en Ecología (1985) en la Facultad de Ciencias Naturales de La Plata. Militante del Movimiento de Orientación Reformista (expresión universitaria de la FJC) fue parte de la reorganización del Centro de Estudiantes de la FCN y de la Federación Universitaria de La Plata (CO-FULP). Integró la Mesa Ejecutiva de la FULP (1983) y fue delegado al Congreso Normalizador de la FUA (Tucumán-1984). Ingresó joven al Poder Judicial de la Provincia de Buenos Aires y a la Asociación Judicial Bonaerense. Desde su condición de estudiante y militante sindical encabezó la lucha por la renuncia del entonces rector procesista de la Universidad Nacional de La Plata, el represor Guillermo Gallo.

En 1985 es promocionado al Partido Comunista, con asiento entre los trabajadores judiciales y los organismos de derechos humanos (APDH La Plata) donde entabla un estrecho vínculo con los abogados comunistas platenses Jaime Glüzman y Jorge Brandwaiman, herederos del histórico apoderado del PC de la provincia de Buenos Aires, el compañero Baldomero Juan Valera, secuestrado y desaparecido el 3 de noviembre de 1976.

Así como les sucedió a muchos y muchas, la crisis del campo socialista y del Partido Comunista a finales de los 80 fue un parteaguas. Allí se pusieron a prueba las convicciones políticas, la solidez ideológica y la identidad de millones de militantes revolucionarios. Nos decían en aquellas circunstancias que el “leninismo era un fenómeno de las estepas rusas” y que andábamos en busca del “dogma que nos devolviera la certeza perdida”. Mucha confusión y genuflexión en algunos, y mucho temple, coherencia y firmeza en otros. Rodolfo, con poco más de 30 años, se une a quienes bajo la orientación del camarada Jorge Pereyra deciden resistir la embestida liquidacionista en el seno del Partido. Aquel proceso derivaría, años más tarde, en la reedición de Nuestra Palabra primero, y luego en la fundación del PCCE en 1996. Módena fue partícipe destacado de aquel proceso.

Durante años ofició como director de NP y de la revista Nosotros Mismos. Sucedió a Jorge como secretario del Regional La Plata-Berisso-Ensenada, integrando el Comité Central del Partido y su Secretariado Nacional. Representó al PCCE en las primeras experiencias frentistas de los 90: Frente de la Resistencia y Polo Social, entre otras. Dedicó, por instrucción de Jorge, tiempo y esfuerzo a la elaboración teórica, en particular para la comprensión del camino abierto en nuestro país con la llegada de Néstor Kirchner. Editó varios libros, especialmente útiles para la acción política. Era parte de la generación intermedia asesinada durante la última dictadura militar. Un sobreviviente de aquellos años. En noviembre de 2021 participó del Comité Provincial del Partido. Realizó una intervención muy emotiva donde hilvanó los extremos generacionales que convivieron en nuestro Partido: las cabezas blancas fundadoras y la consolidación de una fuerza joven.

Tripero de alma, siempre había tiempo para algún comentario sobre su amada y sufrida Gimnasia y Esgrima. Junto a Andrea construyó una hermosa familia.

Una gran tristeza nos provoca la pérdida de Rodolfo, sólo compensada por el enorme orgullo de haber militando junto a vos.

¡Hasta la victoria, siempre!