EXCLUSIÓN Y DESIGUALDAD: El círculo del ajuste.

EXCLUSIÓN Y DESIGUALDAD: El círculo del ajuste.

INTERNACIONAL ARGENTINA Buenos Aires 12 septiembre 2007 duermen en la calle FOTO ROLANDO ANDRADE STRACUZZI

EXCLUSIÓN Y DESIGUALDAD

El círculo del ajuste.

A medida que pasan los meses, la criminalidad de las políticas neoliberales se profundiza: el precio de los alimentos, en especial de la leche, se torna inaccesible para los sectores más vulnerables. Los argentinos que viven en la calle, la pérdida del empleo, la quita de más de 200 mil AUH, todas medidas que se complementan para que cada vez haya más pobres y excluidos.

En un contexto de despidos que se multiplican, con Pymes y comercios que cierran y multinacionales que deciden reducir “costos laborales”, el gobierno neoliberal de rostro macrista continúa con el ajuste. Golpea con palos y balas, y golpea en las necesidades mínimas, en las más básicas.

Se conoció en los últimos días que el precio de la leche (medido en dólares), en nuestro país es el más caro después del que marcan las góndolas en Canadá. En un año y medio el litro de leche subió alrededor de un 160 por ciento. En diciembre de 2015, el sachet de La Serenísima y Sancor costaba 9 pesos; hoy cuesta cerca de 25 y hasta 26 según dónde se compre. La caída del consumo de leche, como la de otros productos y alimentos, afecta en primer lugar y en particular, la calidad de vida de niños y niñas. Se sabe que consumir (o no) leche en los primeros años de vida, es determinante para desarrollo físico e intelectual de una persona.

Los índices de caída de venta en los supermercados de productos en general, son elocuentes: según el Indec, en mayo fue de un 2.5 por ciento. Lo que sucedió en diferentes ciudades, con “la oferta” de compra al 50 por ciento con tarjetas del Banco Provincia, fue de una elocuencia descarnada. Horas y horas con gente agolpada dentro y fuera de los supermercados, mostró precisamente lo que cuesta acceder a los alimentos y productos de primera necesidad, aunque el gobierno haya pretendido jactarse de un crecimiento del consumo. Una cosa lleva a la otra: en los últimos doce meses, se destruyeron 1150 puestos de trabajo en los supermercados.

El círculo de la exclusión: despidos, tarifazos, menos consumo, despidos, también se dibuja con la quita a 231.542 argentinos de su Asignación Universal por Hijo (AUH). Un estudio revela que los jóvenes han tenido que abandonar los estudios porque deben ayudar con los ingresos en sus hogares por lo que no pueden cumplir con la asistencia a la escuela.

El desamparo como consecuencia de la aplicación a rajatabla de políticas neoliberales no sólo se observa en la distancia, si no ahora, ya, cobrándose literalmente la vida de compatriotas. En diferentes provincias del país, fallecieron argentinos debido a la ola de frío. No sólo por vivir en la calle, sino por no contar con los recursos suficientes para calefaccionarse en los hogares. Las boletas de luz y gas continúan llegando con montos escandalosos, fuera de la realidad e impagables.

EN LA CIUDAD MÁS RICA DEL PAÍS. La realidad en Ciudad de Buenos Aires expresa, de modo particular, la profundización de la pobreza y la desigualdad. Dando por tierra lo informado por el gobierno de la ciudad, son 4.500 las personas que están en situación de calle según el censo realizado por distintas organizaciones sociales. De las entrevistas, se desprende que el 23 por ciento no se encontraba en esta condición el año pasado y el 70 por ciento asegura haber sido víctima de violencia institucional (fuerzas de seguridad, funcionarios públicos de instituciones y programas estatales de gobierno). En el relevamiento se muestra que la comuna 1 (Monserrat, Constitución, Retiro, San Nicolás, Puerto Madero y San Telmo), concentra la mayor cantidad de personas durmiendo en la calle: más de 1200. Esta sola cantidad supera lo aceptado por el Gobierno de la Ciudad. El censo eleva el número si se toman en cuenta a las más de 5800 que duermen en paradores y a 25.800 personas que están en riesgo a la situación de calle.

En 2016 murieron 282 bebés menores de un año, 36 más que en 2015, según un informe de Unicef. La pérdida de poder adquisitivo y la desarticulación de programas sanitarios nacionales como el Remediar, el Plan Qunita y la asistencia médica de Acumar en los barrios cercanos al Riachuelo, son algunos de los motivos determinantes. Es todo para atrás, es el círculo del ajuste.

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