¿QUIÉN ASISTE ANTE EL TEMPORAL? 

Un Estado al servicio del poder real

Milei llegó a la ciudad más afectada por el temporal durante la tarde del domingo, después de acudir a emitir su voto a la cancha de Boca en favor de la casta castísima, la fórmula de Andrés Ibarra y Macri. Salió como rata por tirante en medio de los abucheos de los hinchas.

En Bahía Blanca, desde muy temprano se encontraba el gobernador Axel Kicillof, junto al intendente de la localidad, Federico Susbielles, en el Bahiense del Norte. En ese club se produjeron las muertes por la voladura del techo y de las paredes durante la madrugada. La ciudad tiene más de 35 barrios populares, el grueso de ellos asentados en el sur, justamente por donde ingresó el frente de tormenta. Eso dejó un tendal de 9 mil familias afectadas, muchas con casas de chapa que volaron por completo.

Milei arribó vestido de militar al igual que el ministro de Defensa y con toda una comitiva. Fotos por aquí y fotos por allá, señalando cosas. En los hechos no dispuso ni garantizó ni un solo centavo para la reconstrucción, no se enviaron alimentos, tampoco material de infraestructura para resolver lo urgente de una ciudad herida, en una provincia seriamente afectada por la pobreza y por la tormenta inusualmente feroz.

Por su parte, el gobierno bonaerense ordenó suministrar a través del ministerio de Desarrollo Territorial los recursos sociales, sanitarios y logísticos necesarios para atender la emergencia como el traslado de camiones con 504 bidones de agua, miles de kilos de alimentos, frazadas, 250 colchones, 500 kits de indumentaria y calzado y 500 kits de limpieza.

Dos modelos de Estado en pugna, dos modelos de país. En la reunión, Milei destacó la “resiliencia” y la “solidaridad” de los argentinos, y dijo: “Estoy perfectamente confiado en que ustedes van a lograr poder resolver esta situación de la mejor manera posible con los recursos existentes”. Porque en el país de la motosierra y el no hay plata, no hay miramientos ni aun con los afectados por los golpes que devuelve la naturaleza. Vuelven las imágenes de Macri recorriendo en helicóptero las zonas inundadas, señalando cosas, pero sin mover los recursos necesarios para asistir a los compatriotas afectados. El modelo de que sufra el que tenga que sufrir y muera el que tenga que morir, es el de un Estado que se pone al servicio del 1 por ciento más rico, de los dueños de todo lo existente y les hace pito catalán a las necesidades del pueblo. Es la transferencia de ingresos que trae el ajuste que anunció Caputo, como decisión política a favor al capital.

En los 90, cuando todas estas ideas parecían invencibles, achicar el Estado fue el latiguillo permanente. Pero el Estado nunca se achica, el Estado se corre o desaparece en cuanto a sus funciones redistributivas, de control y de la defensa de la soberanía, al mismo tiempo que se hace un gigante para defender los intereses del empresariado más concentrado. Estos discursos encubren el intento de modificar las relaciones de poder. El sector público y el Estado actuó, como lo hace ahora, para garantizar extraordinarios beneficios a grandes grupos locales y extranjeros, intentando desarticular, en paralelo, a todo movimiento opositor en el ámbito sindical, político y social, con su consiguiente incremento del aparato represor y toda su parafernalia de protocolos, estigmatización y propaganda.

Hacemos una digresión más: el concepto de “resiliencia” fue muy utilizado en los ámbitos educativos después de la crisis neoliberal, desde ámbitos muy respetados y supuestamente progresistas, para explicar por qué la educación no llegaba a todos, para dar respuesta a la pregunta de si los pobres eran educables o no. La resiliencia sería el factor que explicaría por qué unos salen adelante, mientras que otros no lo logran. El concepto remite al individuo y sus características, y venía a justificar que no era necesaria ninguna transformación de las condiciones sociales de desigualdad estructural y violencia, sino más bien estar a la pesca de los resilientes. Como lo venimos señalando, nada nuevo bajo el tormentón nos trae el presidente papadas.