A 150 AÑOS DE LA COMUNA DE PARÍS

El cielo por asalto

Por Rodolfo G. Módena

El 18 de marzo de 1871, los obreros y el pueblo de París “tomaron el cielo por asalto”, al decir de Carlos Marx por entonces.

El alzamiento obrero y popular contra las penurias de la guerra contra Alemania y la pobreza generalizada, hizo huir al presidente Thiers, quien se atrincheró con su ejército y policía en Versalles, y se constituyó en París el primer gobierno obrero de la historia: La Comuna.

Durante sus poco más de 60 días de gobierno, La Comuna promulgó una serie de decretos revolucionarios como la autogestión obrera de las fábricas, la eliminación de los intereses de las deudas y alquileres que ahogaban a los trabajadores, la creación de guarderías para los hijos de las obreras, etc.

Sin embargo, Thiers, con sus fuerzas militares y policiales reorganizadas, con el apoyo de la burguesía francesa y también de su enemigo reciente: la Alemania de Bismark (la burguesía alemana en apoyo de la burguesía francesa ante el peligro del proletariado), aplastaron al poder obrero de París y su heroica resistencia, con un saldo trágico de miles y miles de obreros muertos en combate, fusilados, encarcelados y exiliados.

Para ahondar en la historia de La Comuna, recomiendo el ensayo del gran dirigente comunista argentino, el inolvidable mendocino Benito Marianetti: “La Comuna de París: a los cien años de una gloriosa gesta, 1871 / 18 de marzo / 1971”, escrito con motivo del Centenario de la Comuna de París y publicado por Ediciones Centro de Estudios.

Lenin escribiría, en 1911, con motivo del 40º Aniversario de La Comuna, la página más memorable y recomendable para abordar el sentido profundo de aquel acontecimiento histórico trascendental del movimiento obrero y socialista revolucionario mundial. (“En memoria de La Comuna”, Rabóchaia Gazeta, núm.4-5, 15 (28) de abril de 1911). Al cierre de aquel escrito, Lenin remataba:

“La memoria de los luchadores de la Comuna es honrada no sólo por los obreros franceses, sino también por el proletariado de todo el mundo, pues aquella no luchó por un objetivo local o estrechamente nacional, sino por la emancipación de toda la humanidad trabajadora, de todos los humillados y ofendidos. Como combatiente de vanguardia de la revolución social, la Comuna se ha ganado la simpatía en todos los lugares donde sufre y lucha el proletariado. La epopeya de su vida y de su muerte, el ejemplo de un gobierno obrero que conquistó y retuvo en sus manos durante más de dos meses la Capital del mundo, el espectáculo de la heroica lucha del proletariado y de sus sufrimientos después de la derrota, todo esto ha levantado la moral de millones de obreros, alentado sus esperanzas y ganado sus simpatías para el socialismo. El tronar de los cañones de París ha despertado de su sueño profundo a las capas más atrasadas del proletariado y ha dado en todas partes un impulso a la propaganda socialista revolucionaria (…) La causa de la Comuna es la causa de la revolución social, es la causa de la completa emancipación política y económica de los trabajadores, es la causa del proletariado mundial. Y en este sentido es inmortal”.

Seis años después de aquel artículo de Lenin y a 46 de La Comuna de París, la Gran Revolución Socialista de Octubre en Rusia, conducida por Lenin y los bolcheviques, reivindicaría la memoria de los camaradas franceses caídos en 1871. Así como lo hizo y hace todo el proceso revolucionario mundial ulterior y aún en curso.

¡Gloria a los héroes y mártires de la Comuna de París!