A PROPÓSITO DEL 25 DE MAYO DE 1810

Patria, pandemia, guerra y política

Por Rodolfo G. Módena

Este 25 de mayo se cumplirán 211 años de la conformación de nuestro Primer Gobierno Patrio y el consiguiente inicio de la Guerra de la Independencia contra el colonialismo español. La conmemoración, sin embargo, nos encuentra librando una nueva guerra impensada contra un enemigo microscópico pero poderoso, que ya ha causado la pérdida de tantas vidas valiosas y grandes dificultades económicas y sociales en Argentina y el mundo.

Ahora bien, la guerra global contra la pandemia del SARS-COV-2 o COVID 19, con todo lo difícil y dolorosa que resulta, la venimos ganando gracias al desarrollo científico de la humanidad que ha logrado en meses lo que antes demoraba años: la vacuna. Y no es una sino muchas -y de varios países- las que están salvando a millones en el mundo. En Argentina, esta batalla se viene dando exitosamente con la más colosal y organizada campaña gubernamental de reforzamiento del sistema sanitario, provisión de insumos y vacunación masiva, en la que hay que destacar el esfuerzo heroico de los trabajadores de la salud y el papel decisivo de nuestras Aerolíneas Argentinas recuperadas y sus trabajadores.

Entretanto, la lucha política sigue librándose en todos los terrenos. Particularmente en la economía y en la batalla por la soberanía nacional, democrática y popular, en lo que los comunistas llamamos la Línea de Mayo y el combate por la segunda y definitiva Independencia. En incompleto resumen, este nuevo 25 de mayo, el pueblo argentino y el gobierno nacional venimos dando batalla en diversos frentes.

En lo que respecta a la economía, tenemos planteada la dura renegociación de la deuda externa heredada de la gestión macrista, los esfuerzos por invertir recursos en el mercado interno, en salarios, jubilaciones y asignaciones a los sectores populares, reactivación de la obra pública y los planes de vivienda paralizados por el gobierno anterior, subsidios a la actividad industrial y comercial golpeadas por la pandemia, el siempre duro combate a la inflación, contención y reducción de tarifas de servicios públicos, etc.

En la lucha por la soberanía nacional, la causa de Malvinas sigue siendo bandera irrenunciable. Tanto las Islas ocupadas como los mares adyacentes, sus valiosos recursos naturales, nuestra proyección antártica amenazada y la militarización imperialista de la OTAN en el Atlántico Sur, siguen siendo un campo de batalla crucial de la Patria. Así también, la batalla estratégica por la recuperación de nuestros ríos, particularmente el Paraná (“hidrovía”), la necesaria nacionalización de esa y demás vías navegables, de nuestros puertos, el Canal de Magdalena y la reactivación de nuestros astilleros para relanzar nuestra marina mercante destruida por el menemismo.

Párrafo aparte merece la batalla ambiental que vienen librando nuestros compatriotas del sur argentino contra la megaminería imperialista, particularmente en Chubut. Así como las luchas contra los desmontes oligárquicos sojeros de millones de hectáreas en beneficio de pocos y en perjuicio, tanto de los pueblos originarios como de las poblaciones criollas y de la biodiversidad, en grandes extensiones del Centro, Norte y Noreste argentinos.

Apostamos siempre a la paz y a la democracia, pero ambas están en guerra con los poderes fácticos concentrados que conspiraron y conspiran sistemáticamente contra la voluntad popular y los derechos de los trabajadores y los pueblos. La inescrupulosa guerra mediática de los grandes medios de comunicación y la descarada guerra judicial contra las medidas que intenta llevar adelante el gobierno nacional y popular, son una muestra más de la sempiterna bestialidad de los poderosos de siempre.

La causa de la Patria Grande, causa soñada, pensada y peleada desde el 25 de mayo de 1810, causa por la que se libró la Guerra de la Independencia, sigue siendo la asignatura pendiente de los pueblos de nuestra Latinoamérica por la Segunda Independencia.

Guerra con tinta, guerra y política, batalla de ideas, guerra de conciencia y voluntad popular, lucha política democrática contra el enemigo principal: las oligarquías vernáculas y el imperialismo norteamericano.