DEUDA EXTERNA: Hay males que duran 100 años

DEUDA EXTERNA: Hay males que duran 100 años

DEUDA EXTERNA

Hay males que duran 100 años

Denunciados por diputados del FpV de traición a la Patria, Macri, Dujovne y Caputo son los rostros responsables de la toma de deuda por 2750 millones de dólares a pagar en cien años. Con una tasa de más del 8 por ciento anual, en 2117, ascenderá a 20 mil millones. Crece la deuda, crece el ajuste neoliberal.

La reciente emisión de un bono de deuda por 2750 millones de dólares a pagar en cien años, es de la entregas más genocidas en la historia de nuestra Patria. Entre sombras, los representantes del poder económico con residencia en la Rosada -en nombres propios, Macri y los “ministros” Dujovne y Caputo- contrajeron deuda condenando a diez generaciones de argentinos a políticas de mayor sometimiento, pobreza y exclusión.

La emisión es sobre una tasa de alrededor del 8 por ciento anual. Durante catorce años, y cada año, nuestro pueblo deberá pagar 196 millones de dólares. De este modo, los acreedores cobrarán la totalidad del “préstamo”. Los ochenta y seis años que siguen, son para pagar intereses por 20 mil millones de dólares. Casi ocho veces más.

Entre los compradores se encuentran los bancos HSBC, Citi y Santander con los que está asociado Luis Caputo, “ministro” protagonista de esta nueva entrega de soberanía. Como viene sucediendo, en el texto del bono emitido se deja explícito que, de generarse algún litigio, éste se deberá dirimir en los tribunales de New York. Vale recordar que hace unos meses se conoció el decreto 29/17 en el claramente se deja a merced los yacimientos de Vaca Muerta, en caso que la Argentina no cumpla con sus “compromisos”. A su vez, incorpora una cláusula que dificulta -resultaría muy costoso en términos monetarios- el rescate de la deuda.

Pero antes de la emisión de este bono, podemos repasar cómo creció la deuda pública de las provincias: en el primer trimestre del 2017, un 120 por ciento. En el caso de las empresas, un 160 por ciento (en el pasado, la deuda privada se convirtió en pública) durante 2016. De las tan renombradas Lebac, se pagaron, en 2016, intereses por 140 mil millones de pesos y hasta abril del 2017, 185 mil millones. Desde diciembre de 2015 hasta antes del nuevo bono, la deuda pública había crecido en 80 mil millones de dólares. Ahora, se incrementó a 100 mil millones. La puerta a la entrega de la soberanía política y económica fue el pago, sin negociación, a los fondos buitre.

EN LA COTIDIANA. Si cuesta ver la relación directa entre política de endeudamiento y ajuste, por la inversa tenemos la experiencia de la mano de Néstor y Cristina, de habernos sacado de encima las exigencias del FMI y en consecuencia haber ido creando miles de nuevas empresas, millones de puestos de trabajo, más cobertura previsional, etc. Por poner sólo un ejemplo de la magnitud de la estafa, se calcula que con el pago del primer año del bono centenario, se podrían sostener 720.700 pensiones por discapacidad.

Si la deuda contraída fuera para invertir en la reactivación de la producción, por ejemplo, tenemos la experiencia de que “si crecemos primero, podemos pagar después”. La deuda que toma el gobierno neoliberal es para pagar lo que se denominan gastos corrientes (se van los millones, no se invierten) y para respaldar la timba y la especulación financiera, la fuga de capitales, etc. Entran dólares para irse y/o concentrarse en los sectores del poder financiero trasnacional a costa del cierre de fábricas, comercios y empresas.

Aún acatando todas y cada una de las directivas del FMI y demás organismos financieros internacionales, la Argentina no fue categorizada como un país emergente. Es decir, “la buena letra” del gobierno no alcanza a darles confianza para que se descargue la famosa lluvia de inversiones. Parece que para el poder económico trasnacional no es garantía suficiente la eliminación de políticas de Estado como las que, durante el kirchnerismo en el gobierno, controlaban el comportamiento de los capitales y el valor del dólar. Porque si el pueblo se organiza, resiste y lucha, puede revertir (como lo hemos hecho) el sometimiento neoliberal y evitar cien años más de Malinche.

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