EL PRECIO DE LOS ALIMENTOS

Los lobbistas de siempre

Hace unos meses Cristina Fernández de Kirchner, en un acto en Lomas de Zamora, nos adelantaba futuras discusiones al decir: “tengo la perspectiva de que cuando la pandemia termine los poderosos van a ser más poderosos y los débiles vamos a ser más débiles; los ricos más ricos, los pobres más pobres”. Desde hace unos días asistimos al debate que se viene produciendo en torno a un congelamiento transitorio de precios, que pueda por unos meses por lo menos, contener un aumento desmedido e injustificado. La iniciativa apunta a que 1400 productos mantengan su precio congelado por 90 días, según la resolución de la Secretaría de Comercio, a cargo de Roberto Feletti, y en la cual se sostuvo se llevarán adelante controles de los mismos, para garantizar su aplicación, y sancionar aquellos que no la cumplan. Desde el Frente de Todxs, se lanzó la campaña “Sí a garantizar los precios. Sí a controlar la inflación. Sí a cuidar a las familias”. Los intendentes juegan un rol fundamental en esta iniciativa, dado que por la cercanía territorial son los principales controladores de lo que sucede en cada distrito.
Sin embargo, los intendentes alineados con el PRO (Grindetti, Valenzuela, Jorge Macri) en sintonía con sus principales dirigentes, y con el discurso de las principales cadenas alimenticias, marcaron su posicionamiento en contra de una política de control sobre los precios. La derecha no sólo llama a sus intendentes a no controlar precios, sino que anuncia que si se continúa con esta política vamos asistir a un desabastecimiento de muchos productos. Este posicionamiento político, coherente con los intereses que defendieron y defienden, sigue dejando acabadas muestras de que la oposición hará todo lo posible para generar los mayores obstáculos para que el FdT no pueda gobernar.
Las grandes marcas de la industria alimenticia de nuestro país (Molinos de la Familia Pérez Companc, Ledesma de la familia Blaquier y Arcor de la familia Pagani) fueron quienes más incrementaron sus ganancias y los márgenes de ventas en un periodo que será recordado por una de las peores crisis globales, por lo menos de los últimos cien años. No tienen motivo, más que el político, para este aumento descontrolado de precios en los alimentos, dado que también fue una de las pocas industrias que mantuvo su nivel de demanda durante el ASPO. Pero los lobistas de siempre acudieron en su auxilio.
Hace unas semanas atrás, se presentó en la Cámara de Diputados el proyecto de Ley de Etiquetado Frontal de alimentos. En pocas líneas, el objetivo del proyecto era dejar a la vista de todxs lxs consumidorxs la presencia de alimentos y bebidas con altos niveles de nutrientes críticos, y si algunos de esos productos sobrepasan los límites fijados, deberán tener en el frente de sus envases una etiqueta octogonal negra, que advierta el exceso. Una ley enmarcada en brindar más herramientas a la población para el cuidado de la salud. Juntos por el Cambio y sus aliados no dieron quórum para habilitar su tratamiento, tal y como exigían las grandes empresas del rubro.
El gobierno nacional debe avanzar con más firmeza frente a los enemigos del pueblo. En un marco donde lxs trabajadorxs y las familias de los sectores populares son quienes hacen los mayores esfuerzos todos los días, no podemos apelar a los “pactos de caballeros” con los mismos sectores que vienen generando intentos de desestabilización día tras día. Las organizaciones del campo nacional y popular debemos estar dispuestas a generar conciencia y organización para sostener en la calle aquellas medidas que los factores de poder van a resistir.