CUARTA MARCHA FEDERAL UNIVERSITARIA
Un solo grito en defensa de la educación pública
La jornada de protesta fue convocada por el Consejo Interuniversitario Nacional (los rectores), las federaciones de gremios docentes y no docentes y las federaciones estudiantiles. Sindicatos, movimientos sociales y partidos políticos se sumaron al reclamo. Entre ellos la CGT y las CTA, trabajadores de organismos científicos como el Conicet, organismos de derechos humanos. Mas de un millón de personas se convocaron para ponerle un freno al gobierno y su política de aniquilación de la educación superior pública y gratuita.
El desfinanciamiento del sistema universitario, el desguace de la ciencia y la tecnología, el desmantelamiento del CONICET, del INTI y del INTA, los hospitales universitarios y nacionales, buscan sin ambages reprimarizar la economía del país.
En el día previo a la cuarta Marcha Federal, el Gobierno redobló la apuesta y decretó un nuevo recorte de 5.303 millones de pesos en obras de infraestructura destinadas a las universidades nacionales, dentro de un ajuste general de 78.768 millones en Educación. Una de las urgencias es la de resolver la situación salarial del personal docente y no docente. El último informe elaborado por el Centro Iberoamericano de Investigación en Ciencia, Tecnología e Innovación (Ciicti) y la Federación de Docentes de las Universidades apunta que los salarios de los trabajadores universitarios tuvieron una caída real del 33,7 por ciento en los últimos 29 meses y cayeron por decimoséptimo mes consecutivo. Para volver al nivel que tenían en noviembre de 2023 y recuperar lo perdido en este lapso, tendrían que incrementarse un 50 por ciento. Alrededor del 80 por ciento de los trabajadores de la educación superior perciben un salario por debajo de los 650.000 pesos por mes. La Canasta Básica para una familia es de 1.430.000, de acuerdo con el Indec. Esto ha generado que la universidad pierda docentes e investigadores formados.
Sin embargo, el panorama excede con creces la cuestión salarial: las becas estudiantiles Progresar fueron congeladas (su valor actual es de 35 mil pesos); los hospitales escuela denunciaron que están al borde de dejar de funcionar; la mayor parte de las actividades de investigación quedaron paralizadas por falta de partidas operativas.
La asfixia que realiza el gobierno se extiende a otros sectores estratégicos: la Comisión Nacional de Actividades Espaciales tiene paralizados los fondos (más de 4 mil millones) para la fabricación del lanzador propio (Tronador), así como para avanzar con satélites como el Saocom II o con la serie de satélites SARE. La Comisión Nacional de Energía Atómica, por su parte, tiene un ajuste de 20 mil millones de pesos. Asimismo, se destacan recortes de 5 mil millones en el INTA, de 2 mil millones en el INTI, de un poco más de mil millones en Anlis Malbrán, de 46 millones en el Instituto Antártico Argentino y de 268 millones en Segemar.
Lo que comenzó en diciembre de 2023 con la prórroga del presupuesto del año anterior se ha transformado en una de las luchas más importantes contra el gobierno de Milei. Comenzando con la histórica Marcha Federal del 23 de abril de 2024, que obligó al Ejecutivo a girar fondos mínimos para los gastos de funcionamiento y consiguió que el Congreso sancionara una ley para actualizar las partidas por inflación. Al año siguiente, el Congreso remachó con la aprobación de la Ley 27.795, para destinar fondos a las universidades. Milei la volvió a vetar, pero el Congreso reunió los votos necesarios para insistir en la ley, dejándola firme y dando de baja el vergonzoso veto presidencial.
Durante lo que va del gobierno de Milei, las marchas universitarias federales fueron las movilizaciones más numerosas y configuraron la mayor muestra de resistencia, al unir en un mismo reclamo a estudiantes, trabajadores y la sociedad toda demostrando que el pueblo insistirá en las calles cuantas veces sea necesario en defensa de la educación pública.





































