LAS MALVINAS SON ARGENTINAS
Una causa del pueblo y de la nación
La verdadera campaña anti Argentina la lleva adelante el gobierno vendepatria de LLA. Desde que asumió en 2023, Milei mantiene una política de cooperación explícita y activa con el Reino Unido. Desde el punto de vista militar, se realizaron encuentros de altas autoridades de las fuerzas para fortalecer los mecanismos de confianza mutua y se aprobaron mediante Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU) ejercicios combinados que incluyen a Gran Bretaña. Desde el Ministerio de Defensa plantearon de forma explícita que algunas compras de sistemas de armas realizadas por la Argentina debían elegirse en función de poder cooperar mejor con la potencia colonial, incluyendo la vigilancia conjunta del espacio aéreo del Atlántico Sur. Esta cooperación podía incluir la posibilidad de que el Reino Unido reciba reaseguros por parte de los Estados Unidos en su objetivo de evitar un rearme argentino que pueda ser una amenaza a su posición colonial.
Desde el punto de vista diplomático y económico, el gobierno se muestra pasivo e indiferente frente a las actividades ilegales del Reino Unido como la pesca ilegal producto de la venta ilegal de licencias por parte del gobierno de las islas. La firma de la declaración Mondino-Lammy del 2024 significó un retroceso en el reclamo argentino tanto como lo fue la declaración Foradori-Duncan durante el gobierno de Macri y es una renuncia clara a los principios de la Resolución 3149 de la Asamblea General de Naciones Unidas, que impide la realización de actividades unilaterales que alteren el statu quo en el territorio que está pendiente de descolonización.
Como tiene su historia, los hilos invisibles del neoliberalismo entreguista también se encuentran en otra de las actividades estratégicas que quiere desplegar la Corona británica con la explotación petrolera off-shore especialmente el yacimiento León Marino de la ‘Cuenca Malvinas Norte’. La Licencia de Producción PL001 -el bloque de 1.126 km² en la ilegítima Cuenca Malvinas Norte británica-, tiene su origen regulatorio en la política de relaciones carnales promovida durante la década de 1990 bajo el gobierno de Carlos Menem y la gestión de Guido Di Tella en la Cancillería argentina. Hoy como ayer, quieren hacernos creer que el acercamiento con los yanquis y la potencia colonial es el camino a seguir.
Mientras tanto, la selección argentina de fútbol logró despertar el interés de muchas personas en el mundo por la causa Malvinas, portando esa bandera improvisada por un grupo de hinchas, ubicando a escala global la violación que el Reino Unido realiza sobre nuestra integridad territorial y el rechazo que despierta en nuestro pueblo la persistencia de esta imposición colonial británica. En un acto de rebeldía en el centro del Mundial más servil de la historia, donde sometieron a terribles indignidades al equipo de Irán y prohibieron la participación de Rusia, los jugadores reafirmaron nuestros derechos sobre las Islas Malvinas.
Las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur son parte de la Argentina y nuestra soberanía sobre dichos territorios no está en disputa. Lo que está en disputa, y la Argentina reclama, es el derecho al ejercicio pleno de la soberanía sobre dichos territorios, que es impedido producto de la ocupación colonial y militar del Reino Unido de Gran Bretaña. Que las Malvinas son argentinas no es un slogan berreta como dijo el emisario de Trump que ocupa la Rosada.






































