NEOLIBERALISMO Y SALUD MENTAL
Un flagelo con causas concretas
Un informe difundido por el Observatorio de Política Criminal que analizó datos desde 2017 hasta 2025, dispara la alerta sobre un “crecimiento vertiginoso” del suicido en el país a partir de 2017. El informe da cuenta de que 2025 no solo se acumuló la mayor cantidad de muertes por esa causa de los últimos nueve años, sino que cuadruplicó en frecuencia los decesos por delitos dolosos y terminó por ubicar a la Argentina en el segundo lugar entre las tasas más altas en la región, después de Uruguay y antes que Chile. Es la tasa de suicidios más alta de la historia argentina.
El año pasado se quitaron la vida 5209 personas. Esto equivale a 14 casos por día o uno cada dos horas. Entre los 20 y 34 años, una franja etaria económicamente productiva, es en la que se está viendo un fuerte impacto. Constituye un problema social y de salud pública enorme.
Por si fuera poco, los primeros datos de 2026 anticipan un nuevo incremento de los suicidios e intentos de suicidio en Argentina, con especial preocupación por el crecimiento de los casos entre niños y adolescentes. En el primer trimestre ya se registraron 1.500 notificaciones de intentos de suicidio en la franja de 10 a 13 años, mientras las proyecciones de mortalidad también muestran un fuerte aumento. Entre los jóvenes de 15 a 34 años aumentó hasta desplazar a los incidentes viales como primera causa de mortalidad.
Cuando los indicadores aumentan de manera significativa, es necesario analizar las condiciones generales de vida, los vínculos sociales, la capacidad de contención y las características de la sociedad. La situación económica es un determinante directo. La cantidad de suicidios tuvo un incremento después de la crisis de 2001 y ahora volvió a saltar al ritmo del programa de ajuste neoliberal. La situación de la juventud actual es la peor del último medio siglo; el gobierno de Milei los castiga con la miseria y la explotación de Rappi. Las dificultades económicas, desempleo, precarización laboral y pérdida de condiciones de vida debilitan las redes de apoyo y la posibilidad de proyectarse hacia el futuro. El deterioro económico y el endeudamiento aparecen como los factores vinculados al aumento del malestar emocional. El triste récord actual en materia de suicidios es un síntoma.
El aumento de casos de suicidios en las fuerzas de seguridad y armadas es otro botón de muestra. La mismísima ministra de Seguridad reconoció que en 2025 hubo un 30% más de suicidios que en 2024 entre integrantes de las Fuerzas de Seguridad y Armadas. También admitió que los salarios necesitan una recomposición y que parte de los casos están relacionados con el endeudamiento y la crisis económica. El Gobierno responsabiliza a los ciudadanos por endeudarse, pero su propia ministra reconoce que los efectivos atraviesan niveles de deuda capaces de afectar su salud mental y sus vidas.
El neoliberalismo fomenta el individualismo, culpa a quienes no alcanzan el éxito por sus desgracias poniendo toda la carga en el sujeto. La pérdida de derechos sistemática y sostenida por el gobierno de Milei deja a nuestro pueblo en el desamparo. En este sentido, ser conscientes que el endeudamiento de las familias, comerciantes y pymes no son un mero problema de morosidad en una relación entre privados, sino uno estructural de distribución de los ingresos y por lo tanto de relaciones sociales en puja, responder colectivamente en lugar de aceptar la ponzoña que sale de la boca de Milei puede ser una de las mejores maneras de preservar la vida y un preventivo contra esos suicidios que tienen como desencadenante el endeudamiento.






































