1943 – 2026
¡Hasta la victoria siempre, Ismael!
El día 9 de mayo, a sus 83 años, partió el camarada Ismael Zurita Ovando; militante histórico del Barrio Laprida, en Lomas de Zamora.
A sus 15 años vino desde Bolivia en búsqueda de mejores oportunidades. Desde ese momento, su afinidad con las ideas de marxismo – leninismo, le hicieron unirse a las filas del Partido. Empezando en la Fede supo incorporar la formación militante a una vida de trabajo como maestro mayor de obra. Las realidades personales lo llevaron hasta Retiro, donde militó en células barriales que trabajaban codo a codo con el padre Carlos Mujica. Por ello, podemos decir que Ismael fue uno de los muchos fundadores de aquel conocido barrio que hoy lleva el nombre del cura asesinado por la Triple A.
Quienes lo conocieron saben que siempre se caracterizó por un pensamiento agudo; una actitud jovial y una necesidad imperiosa de conocer más; de buscar más allá que el resto. Un ejemplo claro de lo que debe tener todo marxista cabal.
En los ‘90 Ismael defendió la postura frentista votada por las mayorías partidarias en el histórico XVI Congreso, y cuya corriente estaba encabezada por Jorge Pereyra. Fue así que se encargó que una parte importante de la militancia comunista de Lomas de Zamora se mantuviera dentro de lo que hoy es el PCCE.
Adonde había que marchar, llevaba a su grupo de obreros de la construcción, a quienes les pagaba los viáticos y una comida al terminar, aprovechando el momento para inculcar la línea partidaria. Más de una vez se le vio ayudando con disciplina a camaradas y espacio a salir de todo tipo de vicios. Tal es así que en su despedida, se acercaron vecinos, alumnos de la vida, familiares y por supuesto, camaradas y amigos.
Como solía decir siempre, aludiendo a nuestro Che: “Hasta la victoria, siempre”. Y así fue, porque hasta la última vez que se le vio, siempre estaba preocupado en lo importante: en cómo seguir, en avanzar, en el relevo. Y por eso, nos dejó el día de la victoria soviética sobre la Alemania nazi. Se retiró con las banderas en alto y luchando por su pueblo.
¡Hasta la victoria, siempre, querido Ismael!





































