EL SAQUEO NEOLIBERAL NO VA MÁS

Necesitamos un nuevo proyecto nacional

“La historia de las sociedades es la historia de la lucha de clases”, afirmó Carlos Marx hace poco menos de dos siglos en su Manifiesto del Partido Comunista. Desde aquellos días hasta hoy, la lucha entre intereses contradictorios continúa siendo el motor de los acontecimientos económicos, políticos y sociales. El mundo actual se debate entre dos proyectos antagónicos: el imperio de una oligarquía super-rica dispuesta a borrar de la faz de la tierra a pueblos, naciones y regiones para continuar acumulando ganancias inconmensurables, frente a la determinación de un conjunto de gobiernos que resisten las imposiciones de un mundo unipolar y buscan conformar un nuevo orden de cosas. Al frente de los primeros los Estados Unidos, y encabezando los segundos la República Popular China, acompañada por Rusia, India, Brasil, Sudáfrica, Irán, México, Cuba, entre muchos otros. Cada hecho político cotidiano, desde el más relevante al más insignificante, está atravesado por la lucha de clases y, más precisamente, por quienes comulgan con los yanquis frente a quienes confrontamos a ese enemigo principal de los pueblos. ¿Cómo se expresa esta divisoria de aguas en la Argentina?

Las políticas que ha llevado adelante el gobierno de La Libertad Avanza desde el 2023 hasta la fecha han generado más desocupados, más trabajadores informales, precarizados y superexplotados, caída de los salarios y de las jubilaciones, caída del consumo, aumento de la pobreza, aumento de las deudas en las familias, cierre de miles de empresas, aumento de la luz, el gas y el agua, de los boletos de trenes, bondis y subtes, desfinanciamiento de la salud, de la educación, de la ciencia, de aquellas políticas destinadas a las personas con discapacidad, etc., etc. Al mismo tiempo, menos impuestos para los ricos, más facilidades para que se lleven nuestro litio, nuestro gas y petróleo, para que los bancos cobren tasas de usura, ganen en la timba financiera, para que los terratenientes exporten sin restricciones la carne y el trigo para nuestro pan, alimentos que después los argentinos tenemos que pagar a precio dólar. Volviendo a lo que decíamos al principio: ¿Para quién labura Milei? Se responde solo. Por esto el sentimiento de bronca, de hartazgo, de impotencia en muchos pero también de una creciente esperanza en tantos otros.

Los comunistas luchamos por la liberación nacional y social y el camino argentino al socialismo. Partiendo de esta premisa, fue que desde el primer día respaldamos el proceso que inició Néstor Kirchner en el 2003 y que profundizó la compañera Cristina hasta diciembre de 2015. Lo hicimos con la convicción de que ese camino generaría mejores condiciones para los cambios de fondo en nuestra Patria. No nos equivocamos. Sin embargo, la lucha de clases no es lineal: tiene avances, retrocesos, victorias y derrotas, tanto para ellos como para nosotros. ¿Qué aprendimos de ese periodo? Que las acciones en favor del pueblo, por muchas y profundas que sean, deben consolidarse en la conciencia política de las masas y decantar en organización popular para que esas conquistas no puedan ser revertidas. Se avanzó mucho durante aquellos años, no obstante no lo suficiente. Si no fuera así, un tipo como Milei no sería presidente y Cristina no estaría injustamente presa. Pero como dijimos siempre, la lucha sigue.

Milei no va más, incluso para los dueños de la Argentina, que empiezan a perfilar otros candidatos. Por eso se desmarca ahora Patricia Bullrich, escucha a Lali y se golpea el pecho en nombre de las injusticias. Por eso también afloran nombres como globos de ensayo del palo del fútbol, de los medios, etc., evaluando quién mide más o menos. En cada caso se oculta cuidadosamente que van a seguir gobernando para los ricos de afuera y de adentro. En la vereda de enfrente está el compañero Axel Kicillof, gobernador de la Provincia de Buenos Aires, el único que esboza un programa en defensa de los laburantes, de las pymes, de la soberanía y la unidad de los pueblos latinoamericanos ¿Porqué es tan importante esto último? Porque es la única forma de enfrentar a un enemigo aún poderoso (y metido hasta el hueso en nuestro país) como lo es el imperialismo norteamericano. Axel plantea también la necesidad de conformar una alternativa política amplia, donde no sólo confluya el peronismo, sino todos aquellos sectores dispuestos a terminar con el drama que atravesamos ¿Alcanza con esperar hasta el 2027 para votar al candidato que mejor represente los intereses de las grandes mayorías? No.

Debemos empezar ahora a construir un nuevo proyecto nacional. Del hartazgo a la conciencia, de la bronca a la organización en los barrios, en los colegios, en las fábricas; de la impotencia a la lucha por nuestras reivindicaciones para evitar que el gobierno continúe rompiendo todo. Así forjaremos, a nuestro entender, el camino de la resistencia a la victoria.