PANORAMA
La felicidad es la lucha
Al cierre de esta edición se confirmaba la novedad de que la Argentina, por orden de Marco Rubio, fue utilizada como plataforma para que Flávio Bolsonaro, prófugo de la justicia de su país, huyera a los Estados Unidos. Da la impresión de que Lula se quitó un lastre de encima, por lo que no se realizaron muchos esfuerzos para retenerlo. Los factores de poder del Brasil venían también ensayando otras variantes para canalizar el respaldo (casi la mitad del electorado brasileño) que obtuvo el candidato de la ultraderecha. Pero regresemos al principio.
El devenir del imperialismo choca con los límites que implica la existencia de los estados nacionales, fundamentalmente en lo concerniente al saqueo de los recursos estratégicos. El culebrón en torno a la fuga de Bolsonaro es una manifestación del mismo trasfondo. Así como en el mes de enero los yanquis invadieron Venezuela, secuestraron a Maduro y convirtieron a la nación caribeña en una suerte de protectorado, en este caso llevaron adelante un plan de extracción de un aliado, casi a la vista de todos. Pero lo que constituye un acto de flagrante impunidad, es al mismo tiempo un signo de enorme debilidad.
A Trump se le escapó de las manos la posibilidad de gobernar al gigante latinoamericano: el impacto de esta derrota del imperialismo lo iremos mensurando con el correr de los días, semanas y meses. Lula triunfó en todos los estados del país, se apoyó en la movilización de las masas y revirtió un resultado “puesto” en un período brevísimo de tiempo. Al celebrar la victoria, el dirigente del PT fue a fondo: su cuarto mandato “va a ser el mejor de todos”, sin intermediarios entre él y el pueblo, y sin la más mínima concesión de soberanía. Enfrente tiene una derecha fascista con los números necesarios para controlar ambas cámaras del Parlamento.
Decíamos en el número anterior de Nuestra Palabra que estábamos frente a una agudización de la lucha de clases en todo el mundo. Nunca coexistieron tantos conflictos de grandes proporciones, diseminados por todo el planeta y en forma simultánea. Durante el último mes escalaron las protestas juveniles y de trabajadores en Francia, Italia, Irlanda, Portugal, fundamentalmente. El alto costo de vida fue el disparador de masivas jornadas en las calles. Se habla poco, pero en Europa sobreviven ciudadanos de segunda, tercera y cuarta categoría. Alemania y Reino Unido incluidos. Pagan el precio además de la prolongada guerra entre Rusia y Ucrania, que la OTAN provocó a instancias de los Estados Unidos. Resulta ahora que Trump se acerca a Vladimir Putin en procura de petróleo. También pagan caro los estadounidenses las aventuras del Pentágono en Medio Oriente.
Este 27 de octubre se reunió en Santo Domingo, capital de República Dominicana, la Coalición de las Américas contra los Cárteles (A3C) lanzada por EE.UU. para luchar contra el llamado narcoterrorismo. A3C alberga a 19 países del continente americano para “hacer frente a los cárteles y las organizaciones narcoterroristas que amenazan a las personas, las economías, la soberanía y la seguridad”, apuntó el comunicado del Comando Sur. ¿Así piensan los yanquis contener la bronca y el descontento provocado por el capitalismo en su fase neoliberal? ¿Por cuánto tiempo?
El triunfo de Lula truncó la entrada del país más grande de Sudamérica al Escudo de las Américas. Previo al balotaje, el líder del Partido de los Trabajadores (PT) afirmó que era “triste el complejo de inferioridad de los presidentes de América Latina que pasan la vida entera esperando que vaya a aparecer EE.UU. para ayudarlos”. La doctrina Donroe carretea.
Todo indica que Trump recibirá un fuerte golpe en las elecciones de medio término que concluyen el 3 de noviembre. Seguro sobrevenga una mayor agresividad por parte del enemigo principal de los pueblos. No obstante la crisis del imperialismo profundizará su espiral descendente.






































