PANORAMA INTERNACIONAL

El permanente declive del “mundo libre”

En la medida en que se aproximen las elecciones legislativas en los Estados Unidos, posiblemente Trump pretenda hacer del mundo una montaña rusa. Tras la dura derrota en su confrontación con Irán (que puso en crisis su otrora influencia en Medio Oriente) vuelven las amenazas de bombardeos de gran escala. El problema de los yanquis es que Teherán sostiene un férreo control del Estrecho de Ormuz, el precio del petróleo se mantiene en un subibaja, y el galón (3,8 lts) de combustible en los Estados Unidos superó los 4 dólares, un registro muy alto. Esto es sinónimo de malestar en la sociedad norteamericana.

Trump está nervioso. Su paso por la Asamblea General de la ONU es la evidencia: “un acuerdo o un infierno para Irán”; “de ser necesario, utilizaremos un poder sin igual en América Latina”; “al vencedor le pertenecen los despojos”, dijo ante la siempre sonriente Delcy Rodríguez; “el comunismo nunca llegará a Estados Unidos, pero la libertad llegará a Cuba. Caerán”; “México debe recuperar el control de su territorio de manos de los enemigos de la humanidad”, (léase: caso contrario lo harán ellos). En fin, loco, malo y peligroso. Ese es el perfil del líder del mundo libre, en un permanente declive.

Contrariamente, el pasado 20 de septiembre se realizaron elecciones parlamentarias en la Federación Rusa, una nación en guerra con la OTAN desde hace 5 años, sometida a todo tipo de sanciones: políticas, económicas, financieras (y hasta deportivas). Cinco partidos políticos han superado la barrera del 5% y estarán representados en la Duma Estatal, entre ellos el Partido Comunista de la Federación Rusa (13,76%), quien obtuvo el segundo lugar. Rusia Unida, la fuerza gobernante, obtuvo un 57,83% de los votos, lo que habla de un notable respaldo al presidente Vladimir Putin. Es necesario recordar que el comediante Zelensky mantiene suspendidas las elecciones en Ucrania debido a la vigencia de la ley marcial. De cualquier forma, de oficio, la Unión Europea rechazó la realización de los comicios democráticos en Rusia.

Hace algunas semanas se informó hasta el hartazgo en todos los medios globales del triunfo de la ultraderecha (AfD) en la región oriental de Alemania. Menos se divulgó el holgado triunfo de Die Linke, el principal partido marxista del país, en su capital Berlín, venciendo por amplio margen a la AfD y los demócratas cristianos. Ingresaron 14 parlamentarios de La Izquierda, presididos por Erif Eralp. Si Die Linke logra tejer una coalición con otras fuerzas de izquierda, la dirigente se convertiría en la primera alcaldesa de Berlín de origen inmigrante y llevaría por primera vez a Die Linke -surgido del antiguo Partido Comunista de Alemania Oriental tras la reunificación del país hace 36 años- al poder en la capital alemana.

En la mencionada Asamblea de Naciones Unidas, el presidente Lula tuvo una destacada participación, en particular al referirse a dos genocidios vigentes, el de Gaza en primer lugar, y el crimen silencioso que el imperialismo descarga sobre Cuba. El 4 de octubre Brasil elige presidente. La Agencia Brasileña de Inteligencia (Abin) elevó a un nivel “crítico” el riesgo de influencia e interferencia de Estados Unidos. De acuerdo al parte oficial, la presión estadounidense se intensificó durante los últimos meses a través de distintos instrumentos. Entre ellos menciona las medidas comerciales, las sanciones financieras contra ciudadanos y empresas brasileñas, además de la designación de organizaciones criminales del país como amenazas para la seguridad estadounidense.

Al dirigirse el asesino Netanyahu al estrado de la ONU, gran parte de las delegaciones allí presentes se retiraron de la sala. Todo un símbolo del grado de aislamiento del imperialismo y sus aliados, y de la nueva correlación de fuerzas que se va consolidando a nivel global.